Estudio revela alarmante problema de vitamina D en África: un tercio sufre grave deficiencia

El cielo está gris, llueve y no hay señales de sol. Es un día normal
de principios de julio en Alemania. Es por este tipo de días que se nota
la flagrante deficiencia de vitamina D en las personas.

Claro, hay muy poca luz solar. Más del 30 por ciento de los adultos que viven en Alemania tienen un déficit de vitamina D.
En toda Europa, la cifra es de alrededor del 40 por ciento. Esta
deficiencia está sujeta a fluctuaciones estacionales, por lo tanto, en
invierno el déficit es mayor que en verano.

No es posible sin luz solar

El nivel de vitamina D sube y baja principalmente con la luz del sol.
Si los rayos ultravioleta (UV) llegan a la piel en cantidad suficiente,
el cuerpo es capaz de producir la vitamina por sí mismo.

Se estima que solo entre el 10 y el 20 por ciento de las vitaminas
necesarias se cubren con alimentos. Por lo tanto, es obvio que las
personas que viven en una parte del mundo donde hay mucha luz solar no
sufren con la deficiencia de vitamina D. En África, el sol suele brillar
más fuerte que en otros continentes.

Sin embargo, gran parte de la población de los países africanos también sufre un déficit de la “vitamina del sol”.

Este es el resultado de un estudio realizado en Kenia y
publicado en la revista especializada The Lancet. Los investigadores
realizaron 129 estudios con un total de casi 21.500 personas de 23
países africanos. Los resultados son claros: una de cada tres personas sufre una grave deficiencia de vitamina D.

Jörg Reichrath trabaja en una clínica dermatológica de Homburg y ha
estado trabajando con esta vitamina durante 35 años. El médico no está
particularmente sorprendido por los resultados del estudio. Sin embargo,
no esperaba un déficit tan grande.

¿Qué tan grande es su déficit?

Tanto los autores del estudio como Jörg Reichrath asumen que es
probablemente la urbanización y los cambios asociados en el estilo de
vida de muchas personas lo que gatilla la falta de vitamina D, incluso
en las regiones más soleadas.

Después de todo, no importa cuánto pueda brillar el sol: si vives y trabajas en interiores, recibirás pocos rayos solares.
Los autores del estudio, dirigido por el científico Reagan Mogire,
descubrieron que la deficiencia de vitamina D es mucho menor en las
zonas rurales, donde la vida es principalmente al aire libre. Sin
embargo, el déficit es comparable al de Europa.

La vitamina D solo puede ser sintetizada cuando la piel se expone
directamente a la radiación UV. Pero, ¿para qué sirve la vitamina D?

Un suministro deficiente de vitamina D puede tener consecuencias muy
diferentes, obvias y menos obvias. Ni siquiera hay consenso sobre la
cuestión de cuándo se puede hablar de una deficiencia. En su lugar, se
suelen tomar varios valores límite como referencia.

Se dice que existe una deficiencia grave de vitamina D si la cantidad de vitamina por litro de sangre es inferior a 30 nanomol
(o unos 12 nanogramos por mililitro). Esto puede provocar deformaciones
óseas graves y dolorosas y, por lo tanto, el raquitismo en la infancia y
la llamada osteomalacia en los adultos. La osteoporosis también puede
ser una consecuencia de la deficiencia de vitamina D.

La vitamina D no es biológicamente activa al principio. Algunos
procesos metabólicos deben tener lugar antes de que la forma
biológicamente activa de la vitamina, conocida como calcitriol, se forme
en los riñones y se libere desde allí a la sangre.

“Se solía pensar que el calcitriol, que está en la sangre, es el
metabolito biológicamente activo crucial que media todos los efectos. Pero no es así. Probablemente el calcitriol en la sangre solo regula el metabolismo del calcio en los huesos”, explica Reichrath.

Una cuestión de estilo de vida

Los científicos kenianos basan su investigación en la importancia de la vitamina D para el sistema inmunológico. “África
sufre de enfermedades infecciosas y no transmisibles. Por ejemplo, el
continente tiene una de las tasas de raquitismo más altas del mundo”
, según Mogire.

Sin embargo, es poco probable que una deficiencia potencial o real de
vitamina D provoque que alguien deje su trabajo de oficina y se
convierta en granjero, o que se quite el velo religioso para dejar que
el sol tueste su piel. Por lo tanto, Mogire y sus colegas abogan para
que este problema sanitario reciba la atención de las autoridades
africanas.

Jörg Reichrath recomienda las tabletas de vitamina D
para contrarrestar el déficit. Sin embargo, la radiación UV también
desencadena otros procesos metabólicos importantes, dice Reichrath. Por
lo tanto, el sol no puede ser reemplazado ni siquiera por el mejor
sustituto de la vitamina D.

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