Francia se moviliza contra oleada de actos antisemitas

Rayados
a la imagen de una ex ministra, agresiones verbales a un conocido
filósofo y la profanación de decenas de tumbas. Todos estos hechos
ocurrieron en las últimas semanas en Francia y tienen un aspecto en
común: fueron contra judíos.

Se
trata de un resurgimiento del antisemitismo en el país europeo, que ha
alcanzado un punto crítico y que preocupa a las autoridades. Tanto así
que la plana mayor del gobierno de Emmanuel Macron y representantes de
los principales partidos políticos se concentrarán en varias ciudades
del país para denunciar el aumento en el número de actos vandálicos y de
violencia en contra de miembros de la comunidad religiosa.

Las
manifestaciones se llevarán a solo horas de que cerca de 80 tumbas del
cementerio israelita de la localidad de Quatzenheim, en el este de
Francia, fueran profanadas con rayados de esvásticas nazis azules y
amarillas.

Según
consignó la agencia francesa AFP, entre las pinturas también se
evidenció un escrito que consignaba “Esassisches Schwarzen Wolfe” (“Los
lobos negros alsacianos”), una posible referencia a un gr
upo autonomista de Alsacia activo en los años setenta.

El
prefecto del departamento de Bajo Rin, Jean-Luc Marx, condenó “con la
mayor firmeza este acto antisemita odioso” y expresó su apoyo total a la
comunidad judía “que ha sido atacada una vez más”.

“El
antisemitismo socava los valores de la República que todos los
franceses comparten. Ninguna violencia, odio o intolerancia debe poner
en peligro la convivencia”, sentenció.

 

Oleada antisemita

Sin
embargo, la vulneración de estas tumbas es solo el último de la serie
de actos antisemitas. Según cifras publicadas la semana pasada por el
ministerio del Interior, el número de actos antisemitas se dispararon un
74% en Francia en 2018. En total, el año pasado se registraron 541
actos de la misma connotación en Francia, frente a 311 en 2017.

“El
antisemitismo se expande como un veneno, como la hiel”, dijo el
ministro del Interior, Christophe Castaner la semana pasada, tras haber
visitado a las afueras de París el memorial a Ilan Halimi, joven judío
secuestrado y torturado hasta la muerte en 2006. Alguien había cortado y
destruido los árboles que configuran el monumento.

Aunque la cifra de 2018 está lejos del máximo registrado en 2004 – cuando se contabilizaron
974 actos antisemitas -, de todas formas sigue siendo muy superior a la
de hace 20 años atrás, cuando se evidenciaron solo 82 casos.

Es
aún más preocupante, si se considera que Francia posee la población
judía más grande del mundo fuera de Israel y Estados Unidos. Según
explicó a France 24 Frédéric Potier, responsable de la Delegación
interministerial para la lucha contra el racismo, el antisemitismo y el
odio
anti-LGBT, “lo que es nuevo y lo que alimenta esta fiebre antisemita es
el resurgimiento de una extrema derecha con discursos y actos realmente
violentos”.

Hasta ahora, la mayor parte del antisemitismo en el país galo se derivaba del islamismo y estaba vinculado al conflicto israelí-palestino, agregó el funcionario francés.

Cuestionamientos a los

“chalecos amarillos”

Esta
tendencia, según diversos analistas, estaría directamente relacionada a
una propagación del discurso de odio y la tensión que rodea a las
protestas de los “chalecos amarillos”. El colectivo que se hizo conocido
a nivel mundial por poner en jaque al gobierno de Macron con sus
protestas, ha sido objeto de cuestionamientos debido al reporte de una
serie de incidentes racistas y antisemitas registrados durante sus
manifestaciones.

El
que más revuelo causó ocurrió este fin de semana, cuando un grupo de
“chalecos amarillos” lanzó insultos y amenazas en contra del reconocido
filósofo Alain Finkielkraut.

Los manifestantes se encontraban protestando en pleno centro de París hasta que se dieron cuenta de que el escritor también pasaba por el lugar. “Sionista de mierda”, “vas a morir”, “raza sucia” le vociferaron.

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