La Asociación Nacional del Rifle (NRA) de Estados
Unidos enfrenta una dura prueba tras los dos tiroteos del fin de semana,
aunque pocos creen que este influyente lobby afloje su presión sobre el
Congreso o el gobierno de Donald Trump.
Tras las masacres de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio,
el mandatario urgió el lunes a demócratas y republicanos a “unirse”
para impulsar controles de antecedentes más estrictos para la compra de
armas.
Pero horas después, Trump reiteró lo que muchos consideran un lema de la NRA.
“La enfermedad mental y el odio aprietan el gatillo, no las armas”, afirmó
el presidente en un mensaje televisado, utilizando una muletilla de la
NRA y los defensores de la venta libre de armas de fuego, que afirman
que “las armas no matan a las personas, las personas matan a las
personas”.
La NRA dio la “bienvenida” a ese mensaje presidencial.
Los demócratas reclaman desde hace mucho tiempo estrictos controles
de antecedentes, pero los republicanos -y la NRA- se niegan
sistemáticamente, pese a los 259 tiroteos que se han registrado en EEUU
durante lo que va de 2019, informó la ONG Gun Violence Archive.
La NRA es uno de los grupos de presión más poderosos de Estados
Unidos, y pese a una serie de crisis en los últimos meses, mantiene
enorme influencia en el Capitolio.
En la primera mitad del año gastó 1,6 millones de dólares para
cabildear contra un aumento de los controles de antecedentes de los
compradores de armas, informó CNBC.
También apoyó la carrera electoral de Trump de 2016 con más de 30 millones de dólares, según monitoreos de fondos de campaña.
Entre 2000 y 2012, la NRA y sus aliados de la industria de armas
volcaron 80 millones de dólares en campañas políticas, según el Center
for Responsive Politics, que investiga ese tipo de aportes.
Pero la NRA sufrió últimamente algunos golpes,
incluyendo la salida de su presidente Oliver North debido a disputas por
los fastuosos gastos de la asociación y la renuncia la semana pasada de
tres de sus directores.
Además, sus finanzas están complicadas: las contribuciones cayeron
21% -más de 26 millones de dólares- entre 2016 y 2017, según cifras de
la propia organización.
Una auditoría obtenida por OpenSecrets señala que la NRA tuvo un
déficit de 31,8 millones de dólares en 2017, tras un rojo de 14,8
millones el año anterior por su apoyo a la candidatura de Trump.
“Si alguna vez la NRA tuvo un punto débil, es ahora”,
dijo el congresista republicano moderado Pete King al diario The Hill.
“Están debilitados. Y todos nosotros, incluido el presidente, deberíamos
aprovechar esa situación”.
Algunos republicanos comienzan lentamente a abogar por reformas en las leyes de armas.
El senador republicano Lindsey Graham anunció el lunes que corredacta
un proyecto de ley para permitir a las agencias policiales requisar
temporalmente armas de fuego a personas sospechosas de ser peligrosas
para sí mismas o para terceros.
Pero la mayor parte del campo de Trump se mantiene en silencio respecto a
aumentar los controles de antecedentes o prohibir la venta de fusiles
de asalto, como los utilizados en las matanzas del fin de semana.
La Cámara de Representantes, liderada por los demócratas, aprobó un
proyecto a comienzos de año para llenar vacíos legales que permiten
ventas de armas en ferias o entre individuos sin verificación de
antecedentes.
Pero el proyecto yace inerte en el Senado, donde el líder de la
mayoría republicana, Mitch McConnell, muy bien considerado por la NRA,
se niega a someterlo al plenario.
Varios aspirantes a la candidatura demócrata para los
comicios de 2020, incluidos el exvicepresidente Joe Biden y el senador
Bernie Sanders, condenaron la inacción de McConnell y el aparente
consentimiento del presidente.
Trump “decidió estar junto a la NRA, cuyos cabilderos y
contribuciones de campaña controlan al Partido Republicano”, tuiteó
Sanders.
McConnell dijo a última hora del lunes que asignó a tres senadores
republicanos para buscar eventuales soluciones a los “recientes
asesinatos en masa”, aunque su declaración llamó la atención por la
falta de mención de las armas.
Tras la masacre de 2018 en Parkland, la secundaria de Florida donde
murieron 17 personas, Trump rezongó al Congreso por permitir a la NRA
ejercer un “gran poder” sobre ellos, y agregó: “Ellos tienen menos poder
sobre mí”.
Pero tras una reunión a puertas cerradas con sus líderes, alineó su
discurso con la NRA y advirtió que los derechos de los estadounidenses
están “sitiados” por los demócratas, pues la tenencia de armas es un
derecho constitucional.
FUENTE: BIOBIO CHILE