La historia del concejal opositor que falleció durante su detención en Venezuela

Según
la Fiscalía General de Venezuela, Fernando Albán, concejal detenido por
el supuesto intento de “magnicidio” contra el Presidente Nicolás
Maduro, murió tras lanzarse desde un décimo piso del edificio del
Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) este lunes. Pero para sus
más cercanos, ello no es una alternativa: “No se mató, a él lo mataron”.

Así lo aseguró su secretaria, estrecha colaboradora, cuyo nombre fue
mantenido en reserva, y quien se sumó a las acusaciones realizadas por
el partido del concejal, Primero Justicia (PJ), sobre un presunto
homicidio.

Hoy, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos
Humanos de la ONU, dirigida por la expresidenta Michelle Bachelet, le
exigió al Gobierno venezolano realizar una “investigación transparente” y
anunció que también realizarán una indagación al respecto, pues existen
“informes contradictorios sobre lo ocurrido”. La Organización de
Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea también se hicieron parte de
esa exigencia.

Su detención

Abogado
egresado de la Universidad Central de Venezuela y especializado en
Derecho del Trabajo, Albán se desempeñaba como concejal del Municipio
Bolivariano Libertador, en Caracas, sede de todos los poderes públicos y
territorio considerado bastión del chavismo gobernante. Y además,
lideraba la Secretaría Nacional de Profesionales y Técnicos de su
partido.

Familiares,
amigos y aliados políticos lo describen como un hombre esencialmente
católico. Pertenecía a la Comisión de Cultos y Régimen Penitenciario del
Consejo Municipal y solía participar en actividades de la Iglesia.
También dedicaba parte de su tiempo al programa “Olla Solidaria” de la
fundación Cáritas de Venezuela, a través de la cual entregaba alimentos a
los más vulnerables.

Pero su vida cambió drásticamente el 5 de octubre
pasado. Ese día, arribó a Venezuela proveniente de Estados Unidos. Días
antes había viajado a Nueva York para visitar a su esposa e hijas,
quienes residen en el país norteamericano, y había acompañado a una
delegación de opositores venezolanos, encabezada por el ex presidente de
la Asamblea Nacional (Parlamento) y líder del PJ, Julio Borges, a una
serie de reuniones diplomáticas con representantes de la ONU. Pero ese
viernes, a penas pisó la zona de Migraciones del Aeropuerto
Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, fue detenido por personal de
inteligencia venezolano. Según su hermana Luz Amparo Albán, el político
alcanzó a enviarle un mensaje de texto: “Estoy preso en el Sebin”.

Pese a
ello, nadie sabía realmente si continuaba en ese lugar. “No tenemos
duda de que Fernando Albán fue apresado por el Sebin (…) exhortamos a
Maduro y a quienes tienen competencia que digan dónde está el concejal”,
emplazó la diputada Dinorah Figuera. Pasaron 48 horas sin
que
se supiera con certeza sobre su paradero y tanto la colectividad como
los familiares de Albán denunciaban el “secuestro” y la “desaparición
forzosa” del político. El cardenal católico venezolano, Jorge Urosa
Savino, imploró por su liberación: “Es una persona de impecable conducta
y de sólidos principios democráticos”, señaló.

Ya
el domingo, su abogado, Joel García, relató que estuvo con Albán y que
éste fue acusado de participar del atentado que sufrió Maduro el 4 de
agosto. Se le imputaban los delitos de “magnicidio contra el Presidente,
terrorismo, traición a la patria, homicidio calificado frustrado en la
persona del Presidente y del alto mando militar y asociación para
delinquir”. El defensor añadió que “no había sido objeto de tortura, sí
de mucho interrogatorio. No tenía rasguño”.

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