Faltan
pocas horas para que en el Vaticano se realice una inédita reunión, en
la que las autoridades eclesiásticas conversarán con víctimas de abuso
sexual perpetrado por religiosos.
Entre
ellas, se incluye a hijos de sacerdotes. Uno de los participantes de
esta cumbre será el psicoterapeuta irlandés, Vicent Doyle, quien tenía
28 años cuando su mamá le reveló que el sacerdote que él siempre había
pensado que era su padrino, en realidad era su papá biológico. La
noticia lo motivó a crear un grupo de apoyo global para otros hijos de
sacerdotes, a través de la página www.copinginternational.com.
Doyle
no se quedó tranquilo solo con esto y presionó al obispado para que le
reconocieran que, como él, habían miles de casos en el mundo, algo que
le fue negado en primera instancia.
Sin
embargo, el arzobispo Ivan Jurkovic le terminó por mostrar un documento
que le daría la razón: el protocolo de acción del Vaticano ante el caso
de que un sacerdote tenga un hijo.
Ante
su descubrimiento, el sicoterapeuta le comentó a The New York Times que
a estos hijos se les denominaba “hijos de los ordenados”. “Me impactó
que tuvieran un término para esa situación”, sostuvo y agregó que “es el
próximo gran escándalo (…), hay hijos de sacerdotes por todas
partes”.
No
existe un cálculo exacto sobre cuantos hijos de sacerdotes existen
alrededor del mundo, aunque Doyle tiene la estimación de que podrían
bordear los 50 mil, pues esa es la cantidad de usuarios que tiene su
página en 175 países.
Según
el documento citado por el periódico, al momento de que la iglesia se
entera que uno de sus religiosos tendrá un hijo, se les recomienda a
estos que abandonen la profesión, para así dedicarse de buena manera al
cuidado del niño.
Sin
embargo, esto es solo una sugerencia, mas no una obligación. De todas
formas existen quienes creen que esta no es una buena medida, ya que
dejaría a esa familia sin un medio de subsistencia.
“No
creo que el desempleo sea la respuesta a la paternidad”, aseguró
Vincent Doyle. Aunque también hay hijos que sí consideran una buena idea
la expulsión de sus padres del sacerdocio, como es el caso de Erik
Zattoni, hijo del religioso Pietro Tosi.
Según
señaló Zattoni a The Times, el sacerdote tenía 54 años cuando violó a
su madre, 30 años menor. La familia intentó obligar al presbítero a
reconocer a su hijo, pero él se negó. Tras esto, fueron expulsados de su
casa, propiedad de la parroquia en una pequeña ciudad afuera de
Ferrara, Italia.
Una
prueba de ADN ordenada por un tribunal en 2010, cuando Zattoni demandó a
Tosi, demostró que efectivamente el religioso era su padre. Tras esto,
el Vaticano lo reprendió y le recordó sus responsabilidades, aunque
nunca le exigió que renunciara al sacerdocio.
Finalmente,
Pietro Tosi murió el año 2014, aún perteneciendo a la iglesia. “La
justicia que sí obtuve fue gracias a la sentencia emitida por un
tribunal con base en una prueba de ADN”, detalló Zattoni.
La
prueba de ADN parece ser cada vez más utilizada por los hijos de
presbíteros para comprobar si es que efectivamente son “hijos de los
ordenados”. “Es un avance y cualquiera puede hacerlo”, indicó Linda
Lawless, participante activa de Coping International, e hija de un
religioso.
Su
madre le ocultó durante años quien era su padre biológico, aunque
recuerda que cuando era niña su mamá se “aterraba totalmente” al ver
llegar sacerdotes a su casa.
En
2018, Lawless recurrió a una prueba de ADN y, con ayuda de las bases de
datos y los árboles genealógicos del sitio Web Ancestry.com, confirmó
que su papá era miembro de la iglesia.
Desde
mañana jueves 21 hasta el domingo 24 de febrero, tendrá lugar la
reunión que será, en palabras de uno de sus organizadores, el arzobispo
de Chicago (Estados Unidos), Blase J. Cupich, “un punto de inflexión”
para la Iglesia.