La elección de Donald Trump hace un año provocó una profunda crisis al interior del Partido Demócrata. A esto se sumó, que los republicanos mantuvieron el control del Congreso, mientras los demócratas comenzaron una larga noche repleta de divisiones y escándalos. Entonces todo parecía perdido para el partido de Barack Obama y los Clinton. Incluso el martes, en la antesala del aniversario del triunfo de Trump, una encuesta de CNN reveló que el 54% tenía una opinión desfavorable de los demócratas.
Pero la suerte podría comenzar a cambiar para la oposición a Trump. Ello, porque el martes el Partido Demócrata se anotó una serie de triunfos en varias elecciones locales.
Aunque la victoria del demócrata Phil Murphy como gobernador en Nueva Jersey era esperable, el caso más significativo tuvo lugar en Virginia. A pesar de que Hillary Clinton logró imponerse en ese estado clave, los comicios para elegir al gobernador local eran también una prueba para la popularidad de Trump. Finalmente el demócrata Ralph Northam obtuvo una victoria ante el republicano Ed Gillespie. También en Nueva York, el demócrata Bill de Blasio logró la reelección como alcalde. Además, el Partido Demócrata se anotó victorias en Washington y Boston.
De todos modos, el resultado de estas elecciones plantea la interrogante sobre si el Partido Demócrata logrará traspasar estos triunfos en los comicios legislativos de medio término para el Congreso. Actualmente el Partido Republicano controla ambas cámaras del Congreso.
“Las victorias demócratas en las elecciones (del martes) son una buena señal para el Partido Demócrata. Mejorará la moral y le será más fácil al partido recaudar dinero y candidatos. Por supuesto que muchas cosas podrían suceder el próximo año, por lo que los demócratas no deberían suponer que automáticamente triunfarán en las elecciones legislativas”, comentó a La Tercera John Pitney, cientista político estadounidense.
John Allen Williams, académico de Loyola University Chicago señaló que estas victorias son importantes para los demócratas. “Este es un mal augurio para los republicanos, ya que es una reprimenda significativa al Presidente Trump y sus políticas”, señaló a este diario.