Andrés
Manuel López Obrador o también conocido como AMLO, asumió el 1 de
diciembre como Presidente de México su mandato de seis años, un evento
considerado histórico. La investidura comenzó con la apertura de sesión
en la Cámara de Diputados a las 9 hora local (12 en Chile) y dos horas
después se dio inicio al traspaso de poderes entre Enrique Peña Nieto,
actual Mandatario, y López Obrador, quien considera que su llegada al
poder no será un simple cambio de Gobierno sino “un cambio de régimen”.
El
exalcalde capitalino (2000-2005) es el primer político de izquierda que
llega a la presidencia de México. Según afirma, realizará una
transformación radical y pacífica el país, comparable con los tres
mayores hitos del país desde el siglo XIX: la independencia, las
reformas liberales que acabaron con el dominio de la Iglesia en 1850 y
la Revolución Mexicana.
Su “cuarta transformación”, como la bautizó,
consiste en erradicar la corrupción; ejercer un gobierno austero, sin
lujos ni privilegios; establecer una “democracia auténtica” con
consultas ciudadanas, e impulsar el desarrollo incluyente. Sin embargo,
también se encontrará duros obstáculos y desafíos.
Como
informó Emol, las grandes preocupaciones de López Obrador son la
inseguridad, la pobreza del sur del país y los jóvenes, que considera
que están abandonados y muchas veces caen en la delincuencia por falta
de oportunidades y empleo.
Sus programas estrella se enfocan en eso:
para el sureste proyecta el Tren Maya, una ruta ferroviaria
turístico-comercial que recorrerá 1.500 kilómetros, así como la siembra
de más de un millón de árboles frutales y maderables y el corredor
interoceánico, que unirá por vía férrea las costas del Pacífico y el
Atlántico. En tanto, para 2,6 millones de jóvenes prevé un programa de
becas de estudio y empleos como aprendices en empresas.
Para
reducir la inseguridad quiere coordinar personalmente los esfuerzos y
crear una Guardia Nacional. Sin embargo, ha sido poco claro en las
medidas que adoptará para hacer frente a los carteles del narcotráfico,
secuestradores y extorsionadores que incrementaron la tasa de homicidios
en México a niveles históricos. Por último, proyectó que durante su
gestión el crecimiento económico de su país llegará a un 4% y planteó
trabajar para que ello generase “empleo, bienestar, paz y tranquilidad”.
¿Qué país recibe?
México,
la segunda mayor economía de América Latina después de Brasil, tiene
altos niveles de inseguridad e impunidad, desigualdad social, tensiones
migratorias con Estados Unidos y un crecimiento económico modesto. Al
mismo tiempo es un país con estabilidad macroeconómica y atractivo para
la inversión.
La
violencia del crimen organizado es uno de los desafíos más grandes,
tras más de 29.000 asesinatos el año pasado, cientos de fosas clandestinas
por todo el país y unos 35.000 desaparecidos. Por el lado económico, el
crecimiento del 2% anual es insuficiente para los empleos que se
necesitan y los mercados financieros han comenzado a hacer ruido ante la
llegada de un presidente que en el pasado criticó a una “mafia de
poder” en la que incluyó a importantes empresarios.
Una agencia de
calificación rebajó la perspectiva de México a “negativa” y el peso y
las bolsas cayeron. De la misma manera, López Obrador tendrá que atender
también la situación de miles de migrantes centroamericanos que
llegaron desde octubre a México a la frontera con Estados Unidos en
caravanas. El Presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con
cerrar los cruces fronterizos para impedir su entrada.
Relación con E.E.U.U
El nuevo Presidente mexicano, que difícilmente
dejará pasar ataques de Trump, aseguró que quiere una relación cordial y
de cooperación con Estados Unidos. Por su parte, el jefe de la Casa
Blanca tuvo hasta ahora un trato respetuoso hacia López Obrador y hasta
lo calificó de “absoluto caballero”.
Pero
hay problemas complejos en la relación bilateral, en especial el
migratorio y las amenazas de Trump. López Obrador desea ahora involucrar
a EE.UU.
en una alianza para el desarrollo que ayude a frenar los flujos
migratorios de México y Centroamérica. En materia comercial, las
diferencias del Mandatario estadounidense con México quedaron en
principio resueltas con la renegociación del tratado comercial de
Norteamérica en el gobierno saliente, el que incluye también a Canadá.
El llamado T-MEC fue firmado este viernes en el marco del G20.