Lula desafía a la justicia y se inscribe como candidato a la presidencia

El
Partido de los Trabajadores ha registrado al expresidente brasileño
Lula da Silva, preso por corrupción desde abril, como candidato a las
elecciones presidenciales de este octubre.

Es un claro desafío a los
jueces que le pusieron entre rejas y a los deberán vetar la candidatura
de quien aún es el político más popular de Brasil, pues la ley impide
que alguien condenado por la segunda instancia sea candidato.

“Lula
candidato”, es el sintagma más discutido en la política brasileña en
los últimos meses, ya es una realidad, al menos por ahora. El Partido de
los Trabajadores (PT) ha inscrito oficialmente a Lula como como su
candidato a las elecciones generales del próximo octubre, desoyendo las
advertencias de los jueces, que recuerdan que la condena en la segunda
instancia que pesa sobre el expresidente -y que debería tenerle entre
rejas los próximos 12 años- le inhabilite para ello.

Este es el último
gran órdago de quien todavía es el candidato favorito con diferencia en
las encuestas (y que necesita del aforamiento que viene con el cargo de
presidente de la república para librarse de los muchos juicios por
corrupción que tiene por delante).

Aún
desde la cárcel, Lula ha convertido el trámite de su inscripción en un
despliegue de popularidad: la “Marcha Nacional Lula Libre”. Decenas de
miles de sus muchos seguidores se han desplazado hasta Brasilia y han
desfilado durante seis kilómetros hasta la misma puerta del Tribunal
Electoral, donde se realizó la inscripción, previo discurso de la
presidenta del PT, Gleisi Hoffman y la expresidenta Dilma Rouseff. Un
recuerdo de que, en el antipático panorama político de Brasil, Lula
todavía mueve masas.

Pero
lo cierto es que también las necesita. Más que una carrera hacia las
urnas, la suya es una carrera contra el tiempo: cuanta más campaña
electoral sea capaz de hacer el PT usando su poderoso nombre, más tenso
será el inevitable día que el Tribunal Electoral vete su candidatura. En
teoría ese día no debe retrasarse más del 17 de septiembre, fecha
límite prevista para revisar las inscripciones.

Pero tanto la presidenta
del Tribunal Electoral, Rosa Weber, como la fiscal general de la
república, Raquel Dodge, han dado entender en los últimos días que
tienen formas de acelerar la sentencia de la candidatura del PT y las
usarán.

Muchos en Brasilia dan por hecho que, en caso de que finalmente no pueda seguir haciendo campaña, Lula ceda su
puesto a quien hoy es el número dos en la candidatura, Fernando Haddad.
El exalcalde de São Paulo es, para ellos, el único nombre lo
suficientemente fuerte como para salir airoso del aparentemente
inevitable escenario de unas elecciones sin Lula.

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