El exsenador Mario Abdo
Benítez asumió ayer la presidencia de Paraguay con el desafío de
mantener la estabilidad económica, combatir la pobreza y luchar contra
la corrupción en medio de un creciente descontento ciudadano.
Abdo
recibió la banda presidencial de manos del titular del Congreso, Silvio
Ovelar, en una ceremonia en la sede del gobierno a la que no asistieron
legisladores de su partido leales al saliente presidente Horacio
Cartes.
“Demos la bienvenida en esta nueva etapa al disenso”, dijo en sus primeras palabras como gobernante.
“Les invito a construir desde el disenso una democracia madura
donde las instituciones sean fuertes con poderes autónomos (…) y una
justicia valiente”, agregó en el discurso, en el que además solidarizó
con los pueblos de Venezuela y Nicaragua y prometió que Paraguay no será
indiferente ante su sufrimiento.
A
la ceremonia asistieron los presidentes Mauricio Macri de Argentina,
Michel Temer de Brasil, Tabaré Vázquez de Uruguay, Evo Morales de Bolivia, Iván Duque de Colombia, Jimmy Morales de Guatemala y Tsia Ing Wen de Taiwán, entre otros.