¡Merecido! Perú “esTAS” en el Mundial de Rusia

Hay personas que este año
cumplieron cerca de cuarenta años y que no tienen noción de haber visto
en vivo y en directo a Perú en un Mundial. España 82 fue la cita en la
que, con shorts muy cortos y melenas al aire, la selección incaica dijo
por última vez presente en la máxima cita del fútbol planetario.

Ahora,
con los pantalones que llegan a las rodillas y con cortes que dejan
pelo en la parte de arriba de la cabeza y no en los lados, la selección
dirigida por Ricardo Gareca volvió a poner a Perú en un sitio que se les
había escapado en tantas ocasiones.

El
Nacional limeño era una caldera, un zumbido incesante. El hincha de la
“Blanquirroja” gritaba más fuerte que en aquella ocasión, cuando
Jefferson Farfán le anotó el único gol a Chile, en el debut de Jorge
Sampaoli en el banco de la “Roja”.

Ese
recuerdo, que le duele a algunos chilenos, por tratarse de uno de los
clásicos entre selecciones, se vino a la mente de muchos, cuando el
mismo intérprete de aquel único gol que le dio ese lejano triunfo a Perú
sobre Chile, volviese a anotar un gol histórico. Esta vez, la anotación
de la “Foquita” no favoreció el odio patriotero, sino el
amor por el fútbol.

El
duelo ante Nueva Zelanda fue puro ceviche y del mejor. Es que el cuadro
local se paseó el primer tiempo por el área de los “Kiwi”
incesantemente, convirtiendo a ratos en figura al meta Stefan Marinovic.

Las
llegadas de los “All White” se basaron en centros al área, sabiendo que
ese era el punto en que podían sacarle una ventaja a los sudamericanos.

La
segunda mitad, fue distinta. Nueva Zelanda partió con todo y el
nerviosismo y la falta de expertiz en estas instancias hicieron que los
peruanos otorgaran el control a los oceánicos.

Eso hasta los 64’, cuando Christian Ramos anotó el segundo gol de Perú, tras un córner.

Desde ahí, Perú se soltó. Sólo dos goles podían ponerlos en aprietos y estaba muy cuesta arriba para los “All White”.

Así,
Perú terminó ganando un ida y vuelta del repechaje intercontinental,
que significó una total superioridad del cuadro incaico. Los del Rímac
merecen meterse en el Mundial, tras 35 años de ausencia. Y el peruano
hizo saber su alegría hasta tarde desde Tumbes hasta Tacna. Total, tras
la clasificación, se dio feriado.

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