Pero en vista a lo ocurrido en las elecciones del pasado domingo, con
el triunfo de Mauricio Macri, aquello parece estar en lo cierto. El empresario,
que se hiciera conocido a nivel internacional como presidente del multicampeón
Boca, resultó electo para gobernar a su país, tarea nada de fácil considerando
que los argentinos no son de esos de quedarse callados cuando las cosas no les
gustan y (como buenos italianos) no dudan en llegar al extremo de ser
necesario.
Pero más allá de este dato casi anecdótico, Macri ya empezó a escribir
los primeros capítulos de una nueva historia, su historia, más allá de los
negocios y del fútbol, cosa que sabe bien.
Por eso, este ingeniero civil de 56 años sabe que será protagonista de
una transición difícil, más cuando su victoria en el balotaje sobre Daniel
Scioli (51,4% contra 48,6%) da cuenta de un país dividido y refuerza una
oposición que -como lo dijo por ahí un concejal- será una mosca en su oído.
El escenario no será mejor en el Congreso. La alianza Cambiemos, de
Macri, tendrá 91 de los 129 diputados necesarios para aprobar leyes, y sólo 15
de los 37 senadores, lo que augura que deberá tener muñeca para negociar con
progresistas y los peronistas que parecen seguir respondiendo a Cristina
Fernández.
Ante tal panorama, el Presidente electo deberá sacar a relucir su
mejor manejo en un área que lo ha llevado al éxito: la economía. Aquí ya ha
hablado de la devaluación, de la liberación del cepo cambiario, del ajuste
fiscal, del anhelado crecimiento económico, de la inflación, la pobreza y la
inversión, todos temas que aparecen como nada de favorables para su nación. Ni
hablar de los “fondos buitres”, donde aún se mantiene el bloqueo para el pago
del pasivo refinanciado.
Pero qué dice de su relación con Chile. En 2008, Macri señaló que
“desde hace muchos años siempre pongo el ejemplo de Chile y creo que hoy más
que nunca los argentinos deberíamos tenerlo en cuenta para darnos cuenta que el
camino hacia el futuro no es el de la confrontación y la pelea permanente”.
Destacó que este país fue capaz de suscribir “convenios de asociación
con todos los bloques comerciales del mundo y eso le ha permitido crecer
sistemáticamente durante 20 años derrotando a la pobreza y al desempleo”.
Ya en plena campaña presidencial, sostuvo que “con Chile compartimos
una de las fronteras más extensas del mundo. Podemos darle un nuevo dinamismo a
la agenda bilateral en integración física, energética y comercial”, agregando
que “la dimensión bioceánica de la agenda de integración será una de nuestras
prioridades, especialmente para potenciar las economías regionales de las
provincias limítrofes con Chile”.
Habrá que ver y esperar. Para eso queda poco, el Presidente electo
asume el 10 de diciembre y, más allá de eso, con un mérito no menor: el haber
terminado con 12 años de kirchnerismo.