De gira en Estados Unidos desde el miércoles, el sumo pontífice
argentino visitó a continuación el Memorial de los atentados del 11 de
septiembre de 2001, donde encabezó una emotiva ceremonia interreligiosa en el
lugar donde se levantaban las Torres Gemelas.
La agenda del papa en Nueva York, adonde llego el jueves por la tarde
procedente de Washington, incluía además más tarde la visita a una escuela
católica en Harlem, una procesión en Central Park y una misa en el Madison
Square Garden.
La esperada presentación de Francisco en Naciones Unidas fue la quinta
de un papa en la sede de la organización internacional, luego de las de Pablo
VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y Benedicto XVI en 2008.
Su discurso tuvo un fuerte acento en lo económico y social, con un
reclamo para evitar la exclusión y una defensa del derecho al “techo, trabajo y
tierra”, pero también pidió un acuerdo “eficaz” sobre cambio climático e instó
a respetar la “ley moral” de la “distinción natural entre hombre y mujer”, en
una alusión implícita a la homosexualidad y la transexualidad.
En medio de la crisis de la deuda externa que afecta a Grecia y las
medidas draconianas de austeridad reclamadas por sus acreedores, el papa
Francisco pidió a los “organismos financieros internacionales velar por el
desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a
sistemas crediticios”.