“El celibato es una regla de vida que aprecio mucho y creo que es un regalo para la Iglesia”, dijo de regreso a Roma de su viaje en Tierra Santa. Aunque añadió: “Pero ya que no es un dogma, la puerta siempre está abierta”.
Las frases pronunciadas rebotaron en todo el mundo católico, aunque -paradójicamente- no ocuparon las portadas de periódicos y páginas web en Roma, el centro del mundo católico. Las repercusiones acerca de lo que ocurrió en las elecciones europeas del domingo tuvieron más cabida.
“Creo que el Pontífice se limitó a repetir una reflexión que ya expresó cuando era arzobispo de Buenos Aires”, comenta a La Tercera el vaticanista Andrea Tornielli, quien estaba junto al Papa en el avión. Según el editor de la prestigiosa página web Vatican Insider, el Papa dijo “una verdad irrefutable, que todos conocemos: que el celibato no es un dogma que Dios dio a los hombres, sino una regla que los hombres establecieron. Como todo, se puede cambiar. Y este tema también se coloca en un contexto de profundos cambios que el Santo Padre está desarrollando”.