Partido entre Santos e Independiente terminó con una guerra campal

Dicen
que el fútbol sudamericano es único por todo el folclore propio del
deporte rey en este lado del mundo. Frase que consigna lo que ocurrió
ayer en el estadio de Pacaembú, al ser una verdadera caldera.

Pero,
comencemos por el inicio del problema. Tras la resolución de la
Conmebol, de otorgar un triunfo de 3 a 0 por secretaría a favor de
Independiente y a pocas horas del partido, para el Santos la consigna
era clara: entrar con todo para dar vuelta la serie. Pero la cadena
claramente se les salió a los brasileros…

El
Peixe entró con todo, pero no pudo clasificar debido a que el partido
se suspendió a falta de 5 minutos reglamentarios para el final, por
serios incidentes en las tribunas.

El
árbitro chileno, Julio Bascuñán, al minuto 80’ detuvo las acciones por
los mencionados problemas en las tribunas que incluyeron lanzamiento de
bengalas, tal cual como en el Superclásico del pasado sábado.

Sin
embargo, la violencia no se detuvo y los incidentes tomaron tintes
peligrosos. La policía debió intervenir en las gradas. Debido a la
gravedad del asunto, el referí determinó suspender el encuentro, lo que
deberá ratificar la Conmebol durante las próximas horas, además de
oficializar la clasificación a octavos de Independiente y la eliminación
del Santos.

En
lo netamente futbolístico, fue un partido sumamente rudo desde un
inicio. A los 20 segundos no más de empezado el partido, el Tucu
Hernández recibió un fuerte patadón, gentileza del paraguayo Derlis
González. El árbitro chileno, Julio Bascuñán, no quiso complicarse desde
un inicio y fue bastante permisivo, pues los primeros 10 minutos,
tuvieron un solo protagonista: la pierna fuerte.

El
resto del primer tiempo tuvo poco fútbol, salvo un par de llegadas
eventuales y sin mucho peligro. La jugada más comentada fue el penal que
le cometieron a Pablo Hernández y que se perdió Maximiliano Meza,
tapado muy bien por el portero paulista, Vanderlei.

En
la segunda mitad, la presión de Santos fue en zona alta, pero nunca
tuvieron la capacidad de finiquitar ante la resistencia del arquero
Campaña. Conforme pasaron los minutos, el nerviosismo se hacía
persistente en el Pacaembú, que veía con impotencia la clasificación
argentina, con “mucha ayuda” de parte de la Conmebol, hasta que ocurrió
la suspensión. Aunque todo indicaría, que el partido será finalizado tal
cual como quedó.

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