El
pasado martes 28 de agosto se conoció que las autoridades policiales
argentinas encontraron una carta que José de San Martín le escribió a
Bernardo O’Higgins.
La misiva estaba en una de las propiedades de
Cristina Fernández que siguen siendo allanadas en Argentina por la
investigación de “los cuadernos de las coimas”. Según consigno Infobae,
la misiva es de 1835 y en ella el militar argentino se encontraba en el
exilio en París.
Se quejaba del trato que habían recibido los
libertadores, por quienes gobernaban los países independizados,
manifestando además, su preocupación por su par chileno, que también se
encontraba en el exilio en Lima, Perú.
En entrevista con el mismo medio,
el historiador argentino Roberto Colimodio, aseguró que “esta carta
transcrita y publicada por el Archivo de O’Higgins en Santiago de Chile,
tendría que haber estado en poder transandino, pues allí fue remitida.
Además no se sabe cómo llegó a manos de la familia Kirchner”.
El medio publicó la misiva, en su texto original tal y como estaba escrita en el español de la época.
“Al Exmo Señor Don Bernardo O Higgins Cap. General de los Extos de Chile y Perú
Paris 26 de diciembre de 1835
Exmo Don Bernardo O´Higgins Compañero y querido amigo
“Despues
de más de tres años sin recivir la menor noticia de Usted ni del amigo
Álvarez, mis cuidados no serían tan alarmantes si el Perú se hallare en
tranquilidad, pero haviendo visto por los papeles publicos los males que
se han desplomado sobre ese desgraciado país, y las violentas
mutaciones de los goviernos que se han sucedido, estoy con una grande
inquietud hasta saver qual a sido la suerte de Usted y de su amable
familia:
Algunas vezes me consuela la idea de que sea qual fuere el
hombre que se halle al frente del Govierno sabra respetar al honrado,
Bravo, y Patriota General O´Higgins, so pena de ser un monstruo de
injusticia: pero como la reciente historia de los nuevos estados
Americanos ha demostrado que no solo no saben tributar omenaje a esa
virtudes, sino por el contrario ellas son la causa de persecuciones, mis
temores se renueban alternativamente a mis esperanzas. Sáqueme usted mi
buen amigo de esta cruel incertidumbre escriviendome quatro letras de
tiempo en tiempo, diciendome simplemente, estoy con salud y gozo de paz,
con
mi familia esto es todo lo mas que puede decirse en las circunstancias
en que se halla ese país, porque ser feliz es imposible presenciando los
males que aflijen a la desgraciada América.
El dador lo será el caballero
Mendeville esposo de la amable Mariquita Thompson que ha residido por
muchos años en Buenos Ayres de cónsul general de Francia y para el
Equador con el mismo empleo.
Tocando antes en esa el me prometió hacer a
Usted y su virtuosa familia una visita a mi nombre yo se lo recomiendo
en la seguridad de ser un caballero apreciable por sus amables
cualidades: Como el ha benido recientemente de Buenos Ayres el le
impondrá de la situación de aquel desgraciado
país.
su nuevo governador ha depuesto a mi hijo del empleo de primer
oficial de la Secretaría de Negocios Extranjeros y ha declarado una
persecución a toda mi familia lo que me ha echo suspender mi marcha.
Mi
salud se ha repuesto completamente en el campo, en donde he permanecido 8
meses seguidos, y aún continuaría si los exesivos fríos no me ubieren
obligado a benir a la Ciudad. Un millón de cinceros y amistosos
recuerdos de mi para su madre y Rosita y a Usted la amistad eterna que
siempre le a proferido su biejo Amigo y Compañero José de San Martín. Por el mismo Conducto escrivo al amigo Alvarez”.