Río Grande salió a las calles para recordar a la pequeña Sofía Herrera

El caso, en el que participó estrechamente personal de la PDI de Punta
Arenas e, incluso, un equipo especializado del FBI, sigue siendo uno de los
mayores puzzles policiales en la historia de la crónica roja de Argentina,
debido a que hasta hoy no existe ninguna pista que permita saber qué pasó con
la entonces pequeña de tres años. El único indicio es el que han entregado sus
padres, en el sentido de que la pequeña llegó junto a ellos al camping John
Goodall, ubicado a unos 55 kilómetros al sur de Río Grande. Ahí fue vista por
última vez, siendo la hipótesis que más se ha manejado la que apunta a un
secuestro. Sin embargo, no es la única.

Ayer, horas antes de cientos de vecinos de Río Grande salieran a las
calles para manifestarse en contra del cero avance de la investigación, una
llamada “vidente” llegó junto a un grupo de amigos hasta la casa de los padres
de Sofía para en medio de gritos de “¡Asesinos!” responsabilizarlos de la
desaparición de la menor. De acuerdo a la mujer, los propios padres acabaron
con la vida de Sofía y la enterraron en el patio de su vivienda.

Ayer, María Elena Delgado, madre de Sofía, dijo que “vamos a volver a
reclamar por la aparición de nuestra hija sana y salva, porque no perdemos la
esperanza de que vuelva a casa con nosotros”, agregando que “la gente sigue
llamando, hay quienes mandan fotos con la mejor intención pensando que se trata
de Sofi, pero hasta el día de hoy no hay nada. No sabemos si está acá, en otra
provincia o fuera del país”.

En tanto, el juez de la causa, doctor Eduardo López, manifestó “no
sabemos dónde está, es lo real pese al buen trabajo, es una frustración. Lo
único claro es que no se debe dejar de buscar”.

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