El Índice Mensual de Actividad de la Construcción (Imacon), cayó 4,7%
en febrero, en comparación con el mismo mes del año pasado.
Sergio Torretti, presidente de la CChC, señaló que “la actividad
sectorial suma así seis meses seguidos con variaciones negativas, lo que
reafirma que la construcción replica amplificadamente el comportamiento de los
ciclos económicos”.
“Es decir, si la economía en general va a la baja, nuestra industria
se contrae aún más, tal como está ocurriendo en la actualidad”, señaló. El
índice viene cayendo desde septiembre, cuando registró una baja de 0,2%. En
enero, en tanto, el resultado fue -5,9%, la caída más profunda desde 2009 y la primera
vez desde la crisis subprime en el que todos los componentes tuvieron
variaciones negativas.
Por su parte, el gerente de Estudios del gremio, Javier Hurtado,
agregó que “es probable que en esta oportunidad estemos además ante la
presencia de un cambio más bien estructural en cuanto al nivel de dinamismo del
sector, que tendería a tasas de crecimiento más moderadas producto de la
normalización del ciclo de inversiones mineras y el menor precio del cobre”.
Por componentes, la contratación de mano de obra registró en febrero
una caída anual de 2,6%; mientras que el índice de ventas de proveedores
retrocedió 10,5% anual.
El despacho de materiales bajó.
En tanto, la actividad de contratistas generales bajó 2,5% y la
aprobación de permisos para la edificación continuó retrocediendo, registrando
un baja anual de 13,4%.
Resultado regional
Con excepción de La Araucanía y Los Ríos, la actividad de construcción
se contrajo en todas de las regiones. Las caídas más profundas se vieron en la
Región Metropolitana (-7,7%) y la Región de Coquimbo (-7,5%).
El informe destacó que esto es “coherentemente con una menor
utilización de insumos para la construcción y una contratación de la mano de
obra”.
Un análisis más pormenorizado de esta situación se obtiene a partir
del Informe de Percepción de Negocios, del Banco Central (BC), que afirma que
en la zona norte, la venta de viviendas nuevas continuó desacelerándose,
especialmente las de mayor valor.
Una base de comparación exigente, condiciones de financiamiento más
restrictivas y una elevada incertidumbre laboral son algunas de las
determinantes del bajo desempeño del mercado inmobiliario.
En la zona centro, la actividad inmobiliaria también mostró cierto
grado de deterioro, con ventas que menores a lo proyectado por las empresas del
rubro.
Existe la percepción de que habría mayor stock disponible para la
venta -incluyendo la oferta de inmuebles adquiridos previamente como inversión-
y una reducción de la demanda, en línea con un empeoramiento de las condiciones
de financiamiento.
Al contrario, se prevé que los subsidios habitacionales contribuyan,
aunque parcialmente, a impulsar la actividad de la construcción. En la zona
sur, los entrevistados mostraron preocupación por la escasa renovación de la
cartera de proyectos de inversión.
En el sector inmobiliario, la menor actividad se asoció al término del
efecto IVA y a las mayores exigencias de pie para financiar la compra de
viviendas.