Tras
tres días de toma feminista de la Casa Central de la Universidad
Católica, las estudiantes tomaron la decisión de deponer la
manifestación que comenzó el viernes pasado.
Esto viene después de que
el domingo se llegara a una propuesta entre las voceras de la toma junto
con el rector Ignacio Sánchez que fue votada en la asamblea de
estudiantes.
Anteriormente,
la autoridad de la Pontificia aseguró que no ordenaría un desalojo y
que esperaba que la respuesta de las alumnas fuera “positiva y que
incluya una definición de entrega de la Casa Central”.
Las voceras
sostuvieron a la salida que hay tres puntos claves que lograron en la
reunión con el rector: a los trabajadores y trabajadoras subcontratadas
“se están regularizando los pagos y se les está pidiendo disculpas”.
También se acordó realizar un barrido de casos de abusos desestimados en
los últimos años para ofrecer apoyo psicológico a los y las afectadas y
una reformulación del protocolo de denuncia en caso de acoso.
Dentro del contexto de paros y tomas feministas, este
lunes llegaron a la Intendencia Metropolitana dirigentas de la Confech y
Coordinadora Feminista Universitaria para solicitar permiso para
realizar una marcha el miércoles 6 de junio y también llamaron a
plegarse al paro nacional convocado para esa misma jornada.
Ante ello, el rector de la UC, Ignacio Sánchez, aseguró que “las dependencias no tienen ningún
daño, han sido bien cuidadas. Tengo reconocer el buen trato que
han tenido con nuestras dependencias, patrimonio y oficinas”.
En
tanto, este hecho se dio solo horas después de que la Coordinadora de
Feministas Universitarias realizara un llamado a “tomarse todas las
casas centrales” y a “radicalizar las manifestaciones” en demanda de una
educación no sexista y de protocolos claros dentro de los establecimientos educaciones ante casos de acoso y abuso.