El Banco Central (BC) dio a conocer el último
Informe de Estabilidad Financiera (IEF), que si bien fue emitido previo a la
crisis social, de todos modos la abordó a través de una minuta anexa.
“Este cambio de escenario no es indiferente para nadie, (…)
es nuestra responsabilidad ponderar sus eventuales impactos económicos,
particularmente en el ámbito de los dos mandatos del Banco: el control de la
inflación y la promoción de la estabilidad financiera”, dijo Mario Marcel,
presidente del BC, ante la Comisión de Hacienda del Senado.
En el anexo, el BC comentó que el contexto político y social
es un elemento importante para la estabilidad financiera de un país; y si estas
“situaciones se tornan más persistentes y disruptivas sobre la actividad
económica y las cadenas de pago, o la incertidumbre política”, su impacto
puede ser más significativo y transversal.
Tras la crisis social, diversos sectores funcionaron de
manera poco estable producto de la contingencia, saqueos o ataques.
Ello, dijo preliminarmente el BC, podría impactar al empleo,
sumado a que muchas firmas podrían tener dificultades para el pago de
compromisos de los distintos agentes, aumentando la morosidad.
Eso, además, conllevaría a un encarecimiento del costo de
financiamiento y potencialmente a restricciones en la oferta de crédito.
Dentro de los distintos agentes económicos existen sectores
que tienen una mayor vulnerabilidad económica, complementó el informe.
Por ejemplo, empresas que dependen del crédito o del pago de
proveedores para mantenerse día a día, para las cuales disrupciones en la
cadena de pagos o acceso a financiamiento puede resultar en una situación
compleja de administrar.