El sacerdote jesuíta Felipe Berrios se refirió al Caso Penta y a la situación de Sebastián Dávalos, asegurando que ambos hechos tienen un denominador común: la codicia.
“Desde que volví me ha llamado la atención una sensación
de abuso, de que abusan de ti, que se parece percibir a todo nivel: Las
farmacias, las multitiendas, los negocios y creo que la máxima
expresión son los casos Penta y Dávalos”, manifestó el religioso al
diario La Tercera, quien estuvo cuatro años en África.
“Hay una codicia tremenda que atraviesa a la sociedad
chilena. Las cosas se hacen con pillería, con trampa. Se usan influjos,
contactos, para ganar la mayor cantidad de plata en poco tiempo. No
importa si daño a la confianza pública, a las instituciones o a
particulares”, agregó.
En ese sentido, remarcó que “los casos de Penta y
Dávalos tienen algo en común: la codicia, el deseo de tener más a costa
de cualquier cosa, más allá de que sea legal, ilegal o un descuido,
como dicen ahora”.
“Todos tenemos nuestro Penta chiquitito, cuando no
pedimos la boleta para pagar menos, cuando no le hacemos contrato a la
señora que nos hace el aseo”, sostuvo Berríos, concluyendo que “la
actitud del país lo que a mí más me preocupa”.