Once denuncias han sido incluidas en procesos de investigación en
contra del sacerdote Juan Andrés Peretiatkowicz, según la Congregación
de los Sagrados Corazones, a las que se han sumado algunas que fueron
reveladas por Radio Bío Bío, llegando casi a una quincena de casos.
Peretiatkowicz Valdés tiene hoy 83 años y está en una casa de reposo
de la congregación, con un diagnóstico de parkinson, además de síntomas
de alzheimer y demencia senil. Esa situación de salud hizo que no se
continuara con el proceso penal en su contra, a pesar de que las
acusaciones son verosímiles.
Una de las denuncias formales fue la de Rodrigo Urbano, quien conoció
al sacerdote a sus 16 años en el Centro Pastoral Juvenil. Aunque, no
tuvo una relación cercana con él hasta que fue mayor de edad y decidió
contarle sobre su homosexualidad, lo que le generaba conflictos con la
iglesia.
De acuerdo a dicho testimonio, Urbano tuvo una recepción muy
acogedora por parte del religioso, lo que se transformó en el
espaldarazo que necesitaba, pues su familia no sabía su situación y
tenía un padre ausente.
Entonces, Juan Andrés empezó a citarlo a su oficina en la parroquia
para conversar, donde empezó de a poco a mostrarse más cariñoso: lo
abrazaba, le besaba la mejilla. La última vez que se juntó con él fue
cuando ocurrieron los abusos, cuando tenía 20 años.
“Yo sentí que él era la víctima y yo el culpable”, cuenta Rodrigo,
que no entendió de inmediato que estaba siendo abusado por el shock que
le provocó, y que incluso lo hizo vomitar en una plaza cercana.
Otra de las víctimas que formalizó su denuncia fue Pablo Avendaño,
hoy de 43 años, quien vive en Argentina. Denunció su caso en enero de
este año ante el delegado de los SS.CC. para la prevención de abusos,
Pedro León Zúñiga, a quien describe como un sacerdote muy diligente.
La congregación le envió una carta en marzo en la que le informó
sobre la investigación canónica que se había realizado con las denuncias
del 2018, proceso frenado por la salud de Peretiatkowicz, a quien
conoció en la misa de la parroquia de la Anunciación por el año 1993,
cuando empezó a participar de diversas actividades del lugar.
A los 21 años le comentó a Peretiatkowicz que estaba pensando en
interrumpir sus estudios y postular al seminario, y ahí el religioso le
ofreció ser su padrino. Un día, recostados en la cama conversando temas
de amigos, el cura lo abusó. Lo besó, se masturbó y masturbó a Pablo,
situación que se repitió unas 3 ó 4 veces, dejándolo perpejo y sin
entender lo que pasaba ni por qué.
El vicario de los Sagrados Corazones, el sacerdote Cristián Sandoval,
detalló que hay cerca de una quincena de casos que han recibido en
contra de Peretiatkowicz y sostuvo que han cambiado protocolos. En
espacios como el Centro Pastoral Juvenil se han aplicado medidas, como
que todas las reuniones sean en espacios abiertos o con ventanales.
Sobre estos casos, lamentó que Peretiatkowicz no pueda enfrentar
sanciones por su estado de salud y manifestó que hay intención de
acceder a reparación, como asistencia sicológica y también económica.
“Toda denuncia y todo proceso es doloroso para todas las partes, en
el caso de Juan Andrés tal vez lo más duro porque él, si bien es cierto
está vivo, está con una enfermedad degenerativa que estamos a la espera
de su deceso. Entonces que él no pueda responder a esa acusaciones, que
él no pueda ser sancionado por estas acusaciones que nosotros
consideramos que son verdaderas, también nos duele porque queda esa
sensación que hacemos poco”, admitió.
Mientras, en la Compañía de Jesús siguen los remezones por la
investigación en contra del fallecido Renato Poblete. Según la
investigación liderada por el abogado Waldo Bown, a la que accedió La
Tercera, hay registro de 22 víctimas, entre ellas cuatro menores de
edad, que incluye el caso de una niña de apenas 3 años.
Fue casi medio siglo de abusos, los que cometía en dependencias del
Hogar de Cristo y su auto, entre otros lugares. Abusos agresivos que
cometía por sorpresa. En ocasiones las golpeaba y gritaba frases como:
“quiero darte cariño de padre”, “no te corrai’ mierda”, o “te quiero
querer de la mejor forma”.
Abusaba de su poder de sacerdote, de su poder social, económico. “Sin
mí, ustedes no podrían comer”, “si estás gorda no conseguirás a nadie”,
“la violación es inevitable, relájense y gócenlo”, fueron algunas de
las frases que reconocieron las víctimas.
Abusos que cometió en medio de la impunidad y que eran de
conocimiento de jesuitas, porque la investigación establece que al menos
15 sacerdotes sabían.
Daniel Palacios, vocero de los denunciantes de sacerdotes jesuitas,
calificó a Poblete de criminal y cuestionó a la congregación por el
encubrimiento. Con esto, dijo, se reafirma que en otros casos de abusos
también hubo conocimiento por parte de jesuitas.
“Es como el paroxismo del abuso, en términos de abuso sexual, de
control económico, de abuso de conciencia, de silencio, es sorprendente.
Y respecto de los sacerdotes jesuitas, indigna que den información de
exjesuitas que están callando”.
“Fiscalía tiene que tener una acción penal decidida para investigar, y más activa. Poblete es un criminal”, sentenció.
Otro de los denunciantes de jesuitas y vocero de la Red de
Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos, Helmut Kramer, lo calificó como
un delincuente sexual sádico.
“Renato Poblete es uno de los delincuentes sexuales más malvados que
ha habido en la historia de Chile, uno de los más sádicos. Nosotros
sabemos muy bien que por cada una persona que denuncia, en el caso del
abuso eclesiástico existen por lo menos 20 más que callan”, estimó.
“Tanto laicos, como sacerdotes jesuitas, priorizaron siempre la
organización ante que las personas que estaban siendo dañadas”, criticó.
A pesar de que siete sacerdotes recibieron algún tipo de información,
cinco escucharon rumores o cometarios de otras personas, dos recibieron
información directa de la víctima, uno recibió la petición de no decir
nada y otro hizo la denuncia en las instancias formales, la
investigación descarta la figura penal del encubrimiento.