La Agencia de Calidad de la
Educación entregó ayer los resultados del Estudio Nacional de Lectura
2° básico 2017, el que se incorporó al Plan Nacional de Evaluaciones
2016-2020 en reemplazo del Simce Lectura 2° básico. Al respecto, el
Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación.
Carlos
Henríquez, indicó que “los resultados en la evaluación no presentan
variaciones significativas desde el año 2012, muestran diferencias a
favor de las niñas, y presentan brechas asociadas al origen
socioeconómico de los estudiantes y a las expectativas de sus padres y
apoderados”.
“Las
habilidades desarrolladas durante la Educación Parvularia, como las
habilidades narrativas orales y las habilidades prelectoras, se asocian a
mejores resultados
en la evaluación”, expresó.
Otro
de los factores fundamentales para el desarrollo de la lectura a
temprana edad, destacó Henríquez, son las altas expectativas de los
padres en sus hijos y la lectura al interior de las familias: Los
estudiantes con padres que declaran que sus hijos completarán estudios
en la educación superior obtienen 27 puntos más en el estudio, que los
estudiantes con padres que no presentan estas expectativas (253 puntos
versus 226), diferencias que se observan en todos los grupos
socioeconómicos, en especial en el grupo medio alto (34 puntos de
diferencia).
Según
explicó el Secretario Ejecutivo, los niños y las niñas que presentan
problemas lectores en los primeros años de escolaridad probablemente los
seguirán teniendo a lo largo de su vida. “El 70% de los niños con
aprendizaje insuficiente en 2° básico, obtiene resultados también
insuficientes en 4° básico, mientras que solo el 5% de estos logra
repuntar a un nivel adecuado en 4° básico”, agrega.
Diagnosticar
entonces de manera temprana las dificultades que un niño presenta en
esta dimensión es fundamental para su desarrollo, puesto que los logros
de aprendizaje en lectura durante los primeros años de escolaridad están
fuertemente correlacionados con el éxito escolar futuro.
“Para
los niños cuya principal fuente de aprendizaje es la escuela, el
contexto escolar es particularmente importante para el desarrollo de sus
habilidades lectoras. Las habilidades básicas de lectura (y matemática)
en los primeros años de escolaridad son un predictor sustantivo de los
aprendizajes que obtendrán en el futuro. Esto revela el efecto a largo
plazo que tienen los aprendizajes en los niños más pequeños y así lo
demuestran todos los estudios que se han hecho al respecto en
educación”, destacó Henríquez.
Habilidades fundamentales para aprender
Durante
la Educación Parvularia es posible diferenciar dos áreas principales:
habilidades narrativas orales (aprender a contar historias) y
habilidades prelectoras (conocer las letras y/o palabras).
Sobre
las habilidades narrativas orales, el 65% de los estudiantes sabía
contar historias antes de 1° básico, lo que se asocia a 45 puntos más en
la evaluación de lectura 2° básico, diferencia observada en todos los
grupos socioeconómicos. Esta habilidad se observa con mayor frecuencia
en mujeres que hombres (69% versus 61%), y presenta grandes diferencias
entre los estudiantes según su grupo socioeconómico (GSE): el 84% de los
estudiantes del GSE alto sabían contar historias antes de entrar a 1°
básico, a diferencia del 48% observado en el GSE bajo.
En relación a las Habilidades prelectoras, el 46% de los
estudiantes reconocían algunas palabras antes de 1° básico, quienes
obtienen en promedio 39 puntos más que los estudiantes que no sabían
hacerlo (271 puntos versus 232).
Esta habilidad también se observa con
mayor frecuencia en mujeres que hombres (48% vs. 44%), y presenta
diferencias significativas entre los estudiantes de los distintos grupos
socioeconómicos: el 58% de los estudiantes de GSE alto reconocían
algunas palabras antes de entrar a 1° básico, cifra que apenas llega al
36% en el GSE bajo.
Tal
como en las dimensiones anteriores, esta habilidad muestra diferencias
entre hombres y mujeres, con una mayor proporción de mujeres que
reconocían algunas letras antes de 1° básico (un 60% en comparación al
54% de los hombres). También se puede observar grandes diferencias entre
los estudiantes de los distintos grupos socioeconómicos: el 74% de los
estudiantes del GSE alto tenía esta habilidad, 30 puntos porcentuales
más que lo observado en el GSE bajo (44%).