“Yo creo que la convención partió con un ánimo refundacional y maximalista que se fue estrellando con la realidad”.
De
esta manera Marcela Cubillos, constituyente electa por el distrito 11,
evalúa en entrevista con BíoBíoChile el trabajo del organismo
constituyente en sus primeros meses de funcionamiento. Pese a esto,
siente que en el último tiempo en la Convención se ha actuado con mayor
“realismo”.
A
su vez, tiene una crítica visión del rol de Elisa Loncon como presidenta
de la mesa. “No tuvo desde el día uno la intención siquiera de
representar a los 155 convencionales”, espeta.
En
cuanto a nuevos liderazgos en la centroderecha, la exministra de
Educación aboga por una estrategia común, en la cual los distintos
liderazgos jueguen de manera complementaria.
-¿Cuál es la evaluación que usted hace del trabajo de la Convención Constituyente en estos primeros meses de funcionamiento?
Yo
creo que la Convención partió con un ánimo refundacional y maximalista
que se fue estrellando con la realidad, tanto así que ya llevamos varios
ajustes al cronograma para poder hacer calzar los plazos. Al mismo
tiempo, partieron con un ánimo reivindicacional, de soberanía y lleno de
símbolos, mucho más que de sacar adelante el trabajo que se nos
encomendó, que es redactar la propuesta de Constitución.
Uno
siente que ahora se está actuando con mucho más realismo con lo que se
viene hacia adelante. Los reglamentos se sacaron con rapidez, el
reglamento general, pero tuvo el problema de que se pasó a llevar las
reglas del juego aprobadas con esta incorporación del plebiscito
dirimente, aún cuando el congreso tenga que aprobarlo. Y al mismo
tiempo, yo te diría que también hago una evaluación negativa de lo que
fue la aprobación de este reglamento de ética que en el fondo viola la
libertad de expresión que hoy día está garantizada en la Constitución.
-Cuando dice que “partieron” con cierto simbolismo, ¿a quiénes se refiere específicamente?
La
izquierda que tiene la hegemonía en la Convención partió con un ánimo
completamente refundacional, tratando de transmitir que este era el
único órgano 100% democrático que había en el país y que tenían
soberanía, lo que es muy distinto a lo que en realidad es la Convención.
Es un órgano autónomo pero regulado.
Partieron
también dándose atribuciones que no se tienen como fue esa declaración
demandando a los otros poderes del Estado libertad a quienes están
presos por los hechos de violencia. Entonces yo creo que se partió, por
parte de quienes tienen la hegemonía, con unos aires de grandeza
refundacionales y que de hecho se estrellaron con la realidad. Número
uno, atinando con los tiempos, y número dos, con los hechos que han
ocurrido. Cuando ocurre lo de Rojas Vade y al final se desnudan hechos
que en el fondo los aterrizan a que no son tan distintos a la política
que ellos mismos estaban criticando cuando asumieron.
-¿Y qué opina del trabajo de Elisa Loncon como presidenta de la Convención?
Yo tengo una mala evaluación de su trabajo como presidenta.
–¿Por qué?
Primero, porque ella no tuvo desde el día uno la intención siquiera de representar a los 155 convencionales,
que es el rol de la presidenta de una corporación. Ella siempre fue
vocera de su agenda desde su discurso inaugural, en el que pretendió dar
por zanjado debates que tienen que darse durante el debate
constituyente.
Y
en segundo lugar, hago una mala evaluación de ella porque tiene una
tremenda responsabilidad en haber hermanado todo este proceso a la
violencia con sus declaraciones. Como por ejemplo cuando dice que no es
Mandela para llamar a bajar las armas, poniendo el 18 de octubre como el
día de inicio del debate, que es el día de mayor violencia que recuerda
Chile, lo asocia a ese símbolo.
También
cuando habla de liberar a presos de hechos de violencia. Se niega a un
minuto de silencio por una víctima quemada viva en La Araucanía.
Entonces yo creo que ella ha sido muy responsable en hermanar este
proceso a la violencia, y además no tuvo nunca la intención de
representar o ser presidenta de los 155 convencionales.