De manera gradual se implementará la reforma tributaria, el mayor cambio
de los últimos 30 años al sistema de impuestos que pagan las empresas y cuya entrada en vigencia comenzará este miércoles 1
de octubre.
Entre las
novedades que tendrá está que el
impuesto de primera categoría subirá inmediatamente del 20 a un 21 por ciento.
Además, entrarán
en funcionamiento inmediatamente los llamados impuestos correctivos, es decir,
los que buscan controlar determinadas conductas como -en este caso- el alcohol, los tabacos y las bebidas
azucaradas.
Es un control que
se da en varios países del mundo, como explicó el director del Centro de
Estudios Tributarios de la Universidad de Chile, Gonzalo Polanco: “Las primeras disposiciones que empiezan a
regir son las alzas de las tasas, los impuestos al tabaco y al alcohol”.
Los vinos y cervezas aumentan su porcentaje de impuestos desde 15 a un
20,5 por ciento. Sin embargo, el mayor incremento se producirá en los destilados como el pisco, el ron
y el whisky, que pasarán del 27 por ciento actual a un 31,5 por ciento.
Los tabacos
incrementarán en ocho veces su impuesto específico. Además, habrá incrementos en las bebidas ricas en
azúcar, las que subirán su pago de impuestos de un 13 a un 18 por ciento.
A juicio del
abogado de RCM Chile, Cristián González, indicó que esto debería traspasarse
inmediatamente a los trabajadores y que “hay elementos que claramente te
dicen o dan señales que va a haber un aumento de precios en el largo
plazo”.
Alzas de hasta 600 pesos en cajetillas
Las proyecciones
indican que una botella de pisco de un
litro que hoy cuesta 4.800 pesos, podría alcanzar los 5.400 pesos; mientras que
una botella de ron 6.800 pesos puede llegar a los 7.800 pesos.
La British American Tobacco estimó alzas de hasta 600 pesos en las cajetillas
de cigarrillos.
Para el 2015 se
espera que entre en vigencia otro punto de la reforma tributaria que impacta al
consumidor: comienza a regir el
impuesto a las emisiones contaminantes de los automóviles, con el que pagarán
un tributo especial por la emisión de óxidos de nitrógeno.
El presidente de
la Cámara Nacional de Comercio Automotriz, Carlos Dumay, prevé que “no
funciona de otra manera, porque es un impuesto al vehículo que la persona está
comprando. Eso significa que un auto
que vale 10 millones de pesos estaría pagando (un impuesto) de 150 mil
pesos”.