El mayor sueño que hoy confiesan tener los chilenos es contar con “una casa propia y cómoda”, según muestra la encuesta “Chile Dice”, elaborada por la Universidad Alberto Hurtado (UAH). Esa opción supera, por lejos, a otras como “ser feliz” o “vivir en un país más equitativo”. Si bien “el sueño de la casa propia” parece ser una idea instalada en nuestro imaginario, el hecho de que hoy se levante como el mayor anhelo de los chilenos puede tener variadas interpretaciones y significados, en la visión de distintos expertos consultados por Emol.
Para Lorena Pérez, académica del Departamento de Trabajo Social de la UAH, la casa propia sigue siendo un sueño para los chilenos, ya que es difícil acceder a ella, tanto por la dificultad de obtener créditos hipotecarios como por los valores “exagerados” que están teniendo las propiedades en el mercado inmobiliario. “A pesar de que en Chile existe una alta inclusión financiera, sigue siendo una elite la que accede al crédito hipotecario, porque las condiciones son súper difíciles para el promedio de los chilenos.
Si uno piensa que la mayoría de los bancos están pidiendo el 20% de una propiedad, que puede costar sobre 3 mil UF, y uno ve los ingresos familiares, eso es un sueño bien imposible”, afirma. A eso agrega que hay “un boom inmobiliario y los valores de las viviendas son bien exagerados”.
En tanto, en términos más sociológicos, el académico del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, José Andrés Isla, atribuye el anhelo de la vivienda propia a “la alta valoración que muestran los chilenos respecto de la familia” y “de su lugar en el mundo”. En ese sentido, afirma que la vivienda “supone una infraestructura básica, en forma de un lugar incuestionable y acogedor, donde comienzan y terminan todos los días. Se trata del punto de partida y llegada seguro que permite una rutina cotidiana normal”.
Por su parte, la académica del Departamento de Antropología de la UAH, Francisca Márquez, dice que otro factor que incidiría es que “nuestro sistema neoliberal” tiende a ensalzar “la figura del propietario”. “Es como si la propiedad fuese el baluarte que te va a dar seguridad en la vida, es a lo que te aferras. No es la comunidad ni el bien común, sino la propiedad. Es una idea que se ha instalado en nuestra cultura y no me extraña que hoy día cada uno quiera un título de propiedad”.
“Los sueños y expectativas de los chilenos se han ido empobreciendo”
También asoma una visión un poco más pesimista respecto de que la principal aspiración de los chilenos sea la casa propia, pues algunos de los expertos lo interpretan como un vuelco más hacia lo “individual” que a lo “colectivo” y la pérdida de un “ideal de sociedad”. Así lo afirma Márquez, quien señala que “reducir tu sueño a una vivienda muestra que se ha perdido una dimensión más política y amplia de sociedad, se ha ido perdiendo una visión de país, de hacia dónde quisiéramos que el país avanzara. Las personas quieren asegurarse ellas y sus familias. Piensan en su metro cuadrado. No aparece la idea de la justicia social o el sueño de un país más igualitario. La vivienda es el último reducto de seguridad personal”.