Expertos se dividen ante decisión del Gobierno de no adherir

“Es
una decisión lamentable e inentendible. Pone a nuestro país en dudosa
compañía”, aseguró el presidente del PPD y más reciente canciller del
gobierno de Michelle Bachelet, Heraldo Muñoz, luego de que se conociera
la decisión de la administración de Sebastián Piñera de no suscribir al
Pacto para la Migración impulsado por la ONU.

Y es que la determinación
del Ejecutivo, comunicada por el subsecretario del Interior, Rodrigo
Ubilla, el mismo día en que una delegación de tres parlamentarios se
encontraba en Marruecos para la firma del acuerdo, levantó opiniones
contrapuestas dentro de la arena política.

Muñoz
ha asegurado que “el Gobierno contribuye así a erosionar el
multilateralismo que ha sido tan importante para Chile”, e igualmente
duro fue el exministro de Relaciones Exteriores y actual senador, José
Miguel Insulza: “La pregunta que nos hacemos es por qué el Gobierno no
consultó esto con nadie”, dijo. “¿Qué pasó con la política exterior de
Estado? Estamos muy molestos, estamos en desacuerdo con lo que se ha
hecho”, añadió el excanciller, quien aseguró que se enc
uentra
“absolutamente perplejo” por una medida que consideró “completamente
arbitraria y populista”. Como ellos, el también exministro de RR.EE.
Ignacio Walker calificó la decisión como “desconcertante y profundamente
equivocada”.

“¿Hasta qué punto fue una decisión sustantiva, basada en
el estudio de este pacto sobre migración, o hasta qué punto pudo haber
tenido un fin político comunicacional para ganar algún terreno en el
campo de la opinión pública sobre un tema que es altamente sensible?”,
planteó a Emol.

“Llevamos años discutiendo este pacto, hace seis meses
que está disponible y en forma sorpresiva, antes de la firma, el
Gobierno de Chile decide no c
oncurrir,
sumándose a un conjunto de países que están comprometidos con una
actitud xenófoba, fuertemente ideológica y beligerante contra las
migraciones”, añadió.

Pero
los ánimos en torno a la decisión tomada por Gobierno de Sebastián
Piñera están revueltos, y ha generado tanto reacciones negativas como
positivas. El analista internacional Guillermo Holzmann, por ejemplo,
considera que la resolución tomada por el Ejecutivo fue “correcta, desde
el punto de vista de que Chile igualmente lo puede suscribir después”,
afirma a Emol.

“Chile decide no concurrir a la firma, pero reconociendo
que hay una tradición chilena en la cual el plan migratorio sí es
relevante. Aunque reconoce que se trata de los derechos humanos del
siglo XXI, también asume que se necesita tener una legislación adecuada
para hacer frente a un pacto de e
sa magnitud, y ahí es donde Chile está atrasado”, asegura.

A
su juicio, la firma del pacto se habría transformado en un “error
político”. “Si bien es cierto que el pacto no es vinculante, el migrante
entiende que hay un apoyo internacional a su causa.

Pero
no todas las voces expertas están a favor de la polémica decisión. El
pacto, que se trabajaba desde 2016, no es obligatorio ni vinculante, por
lo que su firma no traía consecuencias directas para Chile.

Sin
embargo, el acto de firmar revestía, para los expertos, otra
importancia: la “sistematización” de un “esfuerzo colectivo
internacional” para enfrentar la migración. Además de Chile, tampoco
participaron Estados Unidos, Austria, Hungría, Polonia, Estonia,
Bulgaria e Israel, entre otros.

“No firmarlo es una pésima señal y un
guiño
horriblemente
sexy a sectores políticos peligrosos que amenazan la estabilidad
democrática y nuestra libertad”, aseguró en su Twitter el abogado
Alejandro Fernández. Como él, el académico de la Escuela de Gobierno de
la UDD, Cristóbal Bellolio, tiene una opinión similar. “La señal
política gruesa (…) es que Chile está en el bando antiglobalista,
junto a retórica populista de Trump, Orban y Salvini, los que quieren
‘salirse de la ONU y los DD.HH.’”, afirmó.

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