“Lo que están logrando los intolerantes es terminar con un partido en la irrelevancia”

En
estos días Mariana Aylwin descansa luego de un año especialmente
difícil para ella, en el que luego de un proceso de profunda reflexión
decidió alejarse definitivamente de la Democracia Cristiana (DC),
partido al que su padre, el ex Presidente de la República Patricio
Aylwin Azócar, dio los mejores años de su vida.

Una
vez más, la ex diputada enfrenta lo que califica como “intolerancia” y
no duda en denunciar que fue constantemente descalificada; “hay maltrato
dentro del partido” y eso la llevó a preguntarse, “qué estoy haciendo
aquí”.

Aun
así, Mariana manifiesta que no cejará en su búsqueda de lo mejor para
Chile, lentamente, paso a paso, unida con otros que también renunciaron
al falangismo o que provienen de otras vertientes políticas.

-El fin de semana pasado se realizó la Junta Nacional de la Democracia Cristiana. ¿Cuál es su evaluación de lo que ocurrió ahí?

“No
quiero opinar de la junta. Creo que aquí hay que mirar al futuro,
buscar el mundo del centro político, capaz de ofrecer una alternativa
para Chile, lejos de los extremos y a eso hay que darle tiempo. Me
parece que es evidente que la Democracia Cristiana está viviendo una
crisis y hay que esperar que se decante bien hacia dónde hay que
orientar sus pasos. Hoy día eso se ve confuso, muy conflictuado y por
eso muchos hemos decidido salirnos y buscar dónde hacer nuestro aporte,
porque sentíamos que ahí no lo podíamos hacer”.

-La
presidenta interina del partido, Myriam Verdugo, dijo en su discurso
ante los delegados: “Aquí fallamos todos”. ¿Hace suya esa autocrítica?

“Todos tenemos ciertamente responsabilidades, pero unos
la tienen más que otros. Creo que la principal falla tuvo que ver con
intolerancia, descalificación, incapacidad de argumentar, de buscar
acuerdos, y en eso hubo quienes le pusieron más empeño que otros”.

-Por
muy pocos votos los delegados acordaron conversar, sin exclusiones, con
otras fuerzas políticas. ¿Qué opinión tiene respecto de eso?

“Los
que nos salimos de la Democracia Cristiana lo hicimos porque teníamos
la convicción de que el camino de izquierdización del partido no le hace
un aporte a Chile. Ese es el punto fundamental, es decir, cuando la DC
asume alianzas con partidos que tienen una legítima, pero muy distinta
visión a la nuestra, lo que hace diluir su influencia en la sociedad
chilena”.

-También se acordó que desde marzo el domicilio político de la DC será la oposición. ¿Es una decisión correcta a su entender?

“Sí,
por cierto. Ganó una alianza distinta a la que participó la Democracia
Cristiana, por lo tanto, los partidos que perdieron están en la
oposición. Ahora, hay distintas maneras de ser oposición y lo que es
importante es no perder de vista el bien del país”.

-¿Cuál sería la forma correcta de ser oposición desde el centro político?

“Me
parece que tiene que ser propositiva y colaborativa también, en todo
aquello que signifique avance en el desarrollo del país”.

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