El
miércoles recién pasado el Congreso aprobó la reforma a la Ley General
de Bancos (LGB), cuyos cambios representan los más significativos desde
hace 30 años. Entre otras cosas, adopta los estándares de capital de
Basilea III, el marco regulador internacional para los bancos.
Ante
la espera que el Presidente Piñera promulgue finalmente la normativa,
el Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, valoró este cambio, a través de
una carta al director a El Mercurio, pues “deja a Chile mejor preparado
para enfrentar turbulencias económicas externas” y añadió que estos
cambios “contribuyen a aumentar la probabilidad de que Chile recupere su
clasificación de riesgo internacional en el mediano plazo”.
Esto
último, a propósito de la reciente evaluación que golpeó a Chile cuando
la agencia Moody’s rebajó su nota crediticia. Subrayó también que estos
cambios “redundan en beneficios directos para las personas”. Además,
“contar con sistemas financieros más sólidos mejora las oportunidades de
empleo no solo en el sector financiero, sino en todos los sectores
económicos, dada la interrelación entre el sistema financiero y el resto
de la economía”, sostuvo Larraín.
Adicionalmente, recalcó que esta
modernización “logra el cumplimiento de la totalidad de las
recomendaciones realizadas a Chile por organismos internacionales en
materias de prevención del lavado de dinero, financiamiento del
terrorismo y delitos tributarios, a la vez que resguarda apropiadamente
la privacidad financiera de las personas”.