“La
historia del líder estudiantil radical”, “de líder estudiantil a
presidente millenial de Chile”, “el líder estudiantil que llegó a La
Moneda”. Esos son algunos de los titulares con que la prensa nacional e
internacional retrata la biografía política de Gabriel Boric, quien se
convirtió en el Presidente electo de Chile.
Boric
fue parte de la camada de líderes estudiantiles que emergió con fuerza
en 2011, año en que las dirigencias universitarias decidieron hacer
transformaciones desde sus propios planteles e insistir en la resolución
a las demandas que dejó la llamada “revolución pingüina” de 2006 y que
no habían sido subsanadas del todo. Pero junto a Boric, hubo otros
tantos líderes que habían logrado instalarse como rostros del movimiento
que exigía garantizar el derecho a la educación. Camila Vallejo,
Giorgio Jackson y Karol Cariola se convirtieron en algunos de los
rostros más conocidos de las movilizaciones, pero también hubo una
decena de otros líderes de distintos planteles articulados en la
Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). Todos ellos alcanzaron
una mayor visibilidad en el tiempo tras llegar al Parlamento en 2014 con
la mayoría de sufragios en sus respectivos distritos. Desde entonces,
fueron catalogados como la “bancada estudiantil”, una forma de
identificar a este grupo de jóvenes que buscaban llevar su lucha hasta
el Parlamento y pese a tener distintas militancias, aseguraban tener un
horizonte común.
El camino de otros ex líderes estudiantiles
Hay
un tercer contemporáneo a los actuales diputados -Jackson y Vallejo-
que lideró la revolución estudiantil de 2011: el ex presidente de la
Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago (Feusach) y ex
candidato a alcalde por Estación Central, Camilo Ballesteros. En su
currículum también suma la incorporación a la campaña de la ex
Presidenta Michelle Bachelet en el comando juvenil y en abril de 2014
asumió como director de la División de Organizaciones Sociales (DOS) de
la Secretaría General de Gobierno, donde estuvo hasta 2017.
En
conversación con Emol, cuenta que posteriormente se fue a Inglaterra a
estudiar inglés, volvió en septiembre de 2018 y trabajó junto al alcalde
de Recoleta, Daniel Jadue, en materias de participación ciudadana y
territorio. En 2019 se fue a España a estudiar un máster en Sociología y
los meses más duros de pandemia los pasó en Chile. Ahora está
nuevamente en Barcelona, cursando un segundo máster, en la Universidad
Pompeu Fabra.
Ballesteros
dice no tener claro lo que pasará a futuro en política, “pero tengo
interés en trabajar en soluciones desde los territorios. Por supuesto
que hay posibilidad de participar desde la política, pero no es la única
vía, también está la academia”, plantea.
Laura
Palma, en tanto, ex vocera de la Confech de 2011 y ex dirigenta de la
Universidad de La Serena, se tituló como profesora de historia en 2014.
Dos años más tarde llegó a Santiago para trabajar en la DOS, hasta 2018,
periodo donde también colaboró con en el primer proceso constituyente
impulsado por la ex Presidenta Bachelet. Luego se dedicó a hacer
talleres de participación ciudadana y cursó diplomados en la Chile en
temas de género y políticas públicas. Desde 2019 que vive en Concepción,
donde cursa un magíster en investigación social y actualmente asesora a
la convencional Loreto Vidal. “Nunca me desligué completamente, pero
pasé a segunda línea; aunque todo lo vivido marcó mi desarrollo personal
y profesional”, reflexiona.
Otro
ex vocero de la Confech de la época, el sociólogo Guillermo Petersen
también trabajó en la DOS; participó en la administración de la ex
alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá (2012-2016) y colaboró con el
timonel comunista Guillermo Teillier.
Hoy está radicado en Buin y trabaja en el gabinete de la diputada Marisela Santibáñez.
(Emol).