Hasta
la sede la Fiscalía de O´Higgins, y en compañía de sus abogados, llegó
el obispo emérito de Valparaíso Gonzalo Duarte ¿La razón? Prestar
declaración en calidad de imputado por el delito de encubrimiento ante
el fiscal Emiliano Arias, diligencia que finalmente no se concretó.
Según aclararon desde el Ministerio Público a Emol, si bien el sacerdote
concurrió hasta la sede de la Fiscalía aludida y se reunió con el
persecutor, la diligencia no se llevó a cabo ya que el ex jefe de la
diócesis porteña solicitó tener más antecedentes de la investigación en
su contra. Razón por la que se reagendó una nueva fecha para mediados de
noviembre con el fin de que el religioso de su testimonio.
“Sí declaré,
se levantó un acta. (Menifesté) que no tenía conocimiento, en ese
momento me entregaron la carpeta (investigativa), que estaba dispuesto a
declarar y acordamos una fecha en que pudieran ellos y yo”, explicó el
presbítero insistiendo en su inocencia tras la cita que se extendió por
cerca de 40 minutos.
Asimismo,
el sacerdote recalcó que no tenía conocimiento de “por qué estaba
citado”, y aclaró que luego se enteró que era por “el caso del capellán
Quiróz de la FF.AA.”. Respecto a esa causa, aseguró que “yo no supe
nada. Porque la denuncia vino el 2000 o 2001 y yo no era obispo
castrense”.
Seguido de ello, sostuvo que los hechos por los que son
acusados algunos religiosos son “espantosos”, e indicó que por ello
“hemos pedido perdón y esperamos pedir perdón las veces que sean
necesarias”.
Respecto a denuncias por abusos que llegaron a sus manos,
Duarte enfatizó en que “yo hice todo lo que había que hacer, esa es la
verdad”. “Todas las denuncias las puse en conocimiento de la autoridad
correspondiente. Algunas me correspondían a mí y otras no”, concluyó el
sacerdote a quien el Papa Francisco decidió aceptarle su renuncia el
pasado 11 de junio.