Esto es algo que deslizó hace unos días el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, en el encuentro con la prensa, tras señalar que “no estamos del todo de acuerdo con que la calidad sea sólo medida por el Simce (…). Conforme vayamos trabajando vamos a ir introduciendo modificaciones, no sólo al Simce, sino otro tipo de medición, con tal de medir de manera más integral la calidad de la educación”, dijo la autoridad.
Actualmente, la prueba se aplica a más de un millón de alumnos de seis cursos y considera materias como Lenguaje e Historia. La cantidad de test se multiplicó durante la administración anterior y se agregaron Inglés, Educación Física y Tecnología, y se amplío, también, a segundo básico.
La idea, según trascendió, es reducir el número de cursos y con ello de alumnos, pasando de tomar el test a nivel nacional (censal) a sólo unos cursos (muestral). El costo del test en básica es de aproximadamente $ 15 mil por alumno y el de media $ 13 mil.
Para la investigadora del Instituto de Políticas Públicas de la U. Diego Portales, Claudia Sanhueza, la medida significaría reducir los test, “pero no eliminarla y que reduzca el número de cursos”, dijo.