La idea impulsada por un grupo de diputados UDI, pretendía modificar el artículo 440 del Código Penal. Allí se agregaba un inciso segundo que aumentaba en un grado la pena establecida por el delito.
Esto se traducía en pasar de presidio mayor en su grado mínimo, es decir, desde 5 años y un día a 10 años, si “al momento de perpetrarse el delito, se encontrasen moradores al interior del inmueble o sus dependencias”. Además, se proponía incluir el hecho de provocar lesiones o la muerte de animales destinados para tal fin, con penas base desde 10 años y un día a 15 años.
También fracasó el intento de negar a los autores de robo los beneficios contemplados en la Ley 18.216 sobre penas alternativas a la privación de libertad.