“Estatura media, anteojos ópticos, moreno, y generalmente vestido de civil. No se le veía mucho de uniforme”.
Esta
es parte de la definición que al interior del Ejército algunos de sus
funcionarios -activos y en retiro- hacen del coronel (R) Jorge Cortés
Díaz, exjefe de Finanzas de la Comandancia en Jefe durante los periodos
del general (R) Oscar Izurieta Ferrer y Juan Miguel Fuente-Alba.
El
exoficial hoy está en la mira de la investigación que lleva la ministra
en visita Romy Rutherford, por ser quien habría repartido los gastos
reservados entre excomadantes en jefe y oficiales activos.
En
reportaje de La Tercera, se informó que su nombre fue conocido
públicamente luego de que la magistrada procesara al general (R)
Fuente-Alba por la malversación de casi $ 3.500 millones desde las arcas
del Ejército, a través del uso de gastos reservados.
Según
declaró Fuente-Alba, y así consta en el procesamiento judicial, estos
dineros habrían sido utilizados en la mantención de su casa, pago a
mayordomos, conductores y efectivos de seguridad.
Además,
reconoció que en el Ejército se habría pagado una mensualidad a los
excomandantes en jefe de la institución, por montos que fueron desde $
400 mil hasta los $ 800 mil.
También,
en el encausamiento, se da cuenta del pago de una especie de
sobresueldo a su círculo más cercano, como asesores y al secretario
general de la institución uniformada.
Estos
dineros habrían sido pagados en efectivo, a través de sobres, y el
propio Fuente-Alba dijo recibir una mensualidad luego de pasar a retiro,
cuando el comandante en jefe era el general (R) Humberto Oviedo.
¿Cómo
funcionaba ese sistema? El propio Fuente-Alba sostuvo que quien estaba a
cargo de la repartición del dinero era Jorge Cortés Díaz.
“Esos
recursos provenían de gastos reservados y, por lo tanto, era Jorge
Cortés el encargado de obtenerlo de la Dirección de Finanzas del
Ejército (DIFE) de la época, a cargo del general (Jozo) Santic, y
entregarlos al respectivo general”, señala el procesamiento.
Según
antecedentes del caso, informados por La Tercera, Cortés Díaz trabajó
durante 13 años en la Dirección de Finanzas de la Comandancia en Jefe
del Ejército, que es una unidad militar.
Se
le recuerda en la institución como una persona sigilosa, de bajo
perfil, y que la mayor parte de las veces que movía dinero lo hacía
vestido de civil.
De
acuerdo a la declaración de uno de sus subalternos, la que se reproduce
en la declaración del coronel Sergio Vásquez Undurraga (procesado por
la arista viajes), Cortés, además de entregar el dinero a los
excomandantes, “veía personalmente las cosas del general (Fuente-Alba) y
trabajaba con las agencias Latrach, Turavión y Tupper. Los reembolsos
los veía directamente el coronel Cortés”.
En
tanto, Fuente-Alba, según el procesamiento de la ministra Rutherford,
afirmó que los dineros de los viajes a que hizo mención, salían de
gastos reservados, y que “de eso se encargaba Jorge Cortés.
Él
le preguntaba si, efectivamente, iba a mantener los mismos criterios
anteriores, que había adoptado el general Izurieta Ferrer, confirmándole
que sí”.
La
reconstrucción de la historia de Cortés en el Ejército no cuenta con
información pública. No hay registros de él en la página institucional,
ni en Transparencia, pero según relatan altas fuentes del Ejército,
“contó todo”.
El
coronel Cortés ya declaró ante la ministra Romy Rutherford, pero su
testimonio se encuentra bajo estricta reserva, en un cuaderno secreto
que maneja la justicia militar.
Quienes
dicen haberse encontrado con él señalaron que fue una especie de
“Garganta profunda” (en alusión al informante del caso Watergate), y que
habría contado todo sobre cómo funcionaba el reparto de dineros y
sobresueldos en el Ejército, no solo en el período de Fuente-Alba, sino
que de más jefaturas.
Otro
que entregó luces de cómo se movía el también descrito como “brazo
operativo” de Fuente-Alba, fue el coronel Clovis Montero, procesado por
el fraude a través de la Ley Reservada del Cobre.
“El coronel Cortés concurría frecuentemente a la oficina
del general Santic a solicitarle la entrega de dinero con cargo a los
fondos reservados, que era dinero que manejaba el general Santic en
efectivo en su caja fuerte de la oficina”, dijo en su declaración.