A pocos minutos que comenzara el
juicio, el magistrado Ponciano Sallés determinó en base a las disculpas
públicas de Soto dejar la causa sobreseída, ya que explicó que sus opiniones no
eran personales.
El Movilh lamentó que el juez no
diera siquiera paso a la presentación de la prueba de cargo, con la que
pretendían demostrar los delitos contenidos en la querella estampada hace 9
meses contra el líder evangélico.
Jiménez junto a su abogado Jaime
Silva habían denunciado persecuciones en contra el dirigente, acusando también
que los había señalado como “pedófilos”, “sucios” y “corruptos”.
Según comunicó el Movilh a través
de una declaración pública, “Sallés sólo escuchó una declaración de Soto, donde
este negó todo acoso contra Jiménez y argumentó que sólo se había manifestado
pacíficamente contra el dirigente porque impulsaba las leyes de unión civil y
la ley antidiscriminatoria. A la par, el juez impidió que Silva mostrara los
videos en los que Soto se veía justamente acosando y agrediendo a Jiménez, ni
tampoco permitió escuchar la versión de testigos
Fotorafia:AgenciaUno.