A miles de kilómetros de Chile, en uno de los sistemas académicos más exigentes del mundo, Juan Sebastián Reyes Figueroa (35), profesional medioambiental chileno, obtuvo el segundo lugar a nivel nacional en Rusia gracias a su investigación de posgrado, destacando entre estudiantes de todo el país euroasiático en la disciplina medioambiental.
Reyes Figueroa es mecánico industrial y geógrafo de la Universidad de Concepción (UdeC) y finalizó el máster en Ciencias Ecológicas en la Universidad Hidrometeorológica de Rusia, encontrándose actualmente con su tesis terminada y a la espera de su defensa final, programada para el mes de mayo.
El reconocimiento fue otorgado en el marco de un concurso nacional organizado por el Ministerio de Ciencias y Educación Superior de la Federación Rusa, cuya edición de este año tuvo como sede la Universidad Técnica Estatal de Vólogda, instancia en la que tesistas de diversas casas de estudio del país enviaron sus investigaciones para competir a nivel nacional.
Juan Sebastián representó a la Universidad Hidrometeorológica de Rusia, logrando posicionarse en el podio con una tesis centrada en la sequía en la región de Ñuble, abordada desde una perspectiva integral que combina datos climáticos, información físico-ambiental y el impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Su investigación analiza cómo la expansión forestal —especialmente de monocultivos como el pino—, sumada al cambio climático, ha provocado el agotamiento de pozos de agua, la pérdida de terrenos agrícolas y un deterioro progresivo de los ecosistemas, afectando no solo al medioambiente, sino también a las comunidades humanas que dependen de él.
“Es un enfoque novedoso, no solo por cómo el ser humano impacta al medioambiente, sino también por cómo el medioambiente termina impactando directamente al ser humano”, explicó el investigador chileno.
Juan Sebastián decidió trasladarse a Rusia con el objetivo de profundizar su formación en uno de los países con mayor trayectoria científica en estudios medioambientales, climatología e hidrometeorología.
“Elegí Rusia por su capital cultural y científico en el estudio medioambiental”, señala.
Una vez realizada la defensa de su tesis en mayo, planea regresar a Chile entre julio y agosto.
Uno de los principales desafíos fue el idioma. El alfabeto cirílico y la estructura lingüística del ruso representaron una dificultad inicial, que logró superar con el tiempo.
“Al principio fue bastante difícil por el alfabeto y las formas extrañas de la escritura, pero cuando uno empieza a entender la fonética, todo se vuelve más claro. Después de tres meses ya solo estoy aprendiendo palabras nuevas y conjugaciones”, relata.
Respecto a la guerra en Ucrania y el escenario geopolítico, Juan Sebastián explica que no forma parte de la vida cotidiana de la población rusa, aunque sí existen algunas limitaciones prácticas.
“Lo más complicado es que las tarjetas de crédito no funcionan. Hay que buscar métodos alternativos, sobre todo con el apoyo de rusos que viven en Chile. Pero más allá de eso, no se vive la guerra en el día a día”, afirma.
Sobre la convivencia con los rusos, destaca similitudes culturales con Chile, particularmente con Concepción, su ciudad natal.
“Son muy respetuosos del espacio personal, del contacto físico y de no molestar. Eso no me resulta ajeno”, comenta.
También resalta la verticalidad en las relaciones laborales y académicas, el alto valor que se le otorga al arte y la cultura —como el ballet, el teatro y la música— y la existencia de fondos públicos altamente competitivos para la investigación científica.
La seguridad es otro aspecto que lo sorprendió positivamente:
“Al principio parece excesiva, pero después la valoras. En espacios masivos no hay violencia, no existe el acoso callejero a las mujeres y los niños transitan con mucha libertad. Es uno de los lugares más seguros en los que he estado”.
El logro académico de Juan Sebastián cobra especial relevancia al considerar que compitió con estudiantes rusos y extranjeros de todo el país, alcanzando el segundo lugar nacional en el área medioambiental y siendo el único extranjero en conseguir un podio.
Paralelamente a sus estudios, trabaja como traductor de películas en un estudio cinematográfico, desempeñándose en inglés, español y ruso, siendo además el encargado del área de español.
Desde Rusia, este profesional chileno demuestra que el talento nacional puede destacar incluso en los escenarios académicos más competitivos del mundo, llevando una problemática local —como la sequía y el modelo forestal en Ñuble— a la discusión científica internacional.