Bolivia se encuentra en un estado de vigilia ante la inminente posibilidad de detención del expresidente Evo Morales. El comandante general de la Policía Boliviana, Augusto Russo, confirmó que la institución está preparada para dar cumplimiento a la orden de aprehensión emitida por la Fiscalía, aunque bajo un criterio de "prudencia táctica". Morales es investigado por delitos de trata de personas y estupro, tras denuncias de una relación con una menor de 15 años durante su mandato, de la cual habría nacido una hija. Mientras la justicia presiona por su arresto, el líder del MAS permanece atrincherado en el Chapare, protegido por seguidores que amenazan con una convulsión social si se toca a su referente.
La situación no es solo judicial, sino que representa el punto más álgido del quiebre entre Morales y el actual presidente Luis Arce. Ambos líderes se disputan el liderazgo del oficialismo y el control del país, en un escenario donde la movilización social y el riesgo de enfrentamientos armados mantienen a las fuerzas de seguridad en un análisis constante de inteligencia para evitar un estallido de violencia similar al de 2019.
El caso que estremece a Bolivia se basa en acusaciones de extrema gravedad que involucran el poder político y la vulneración de derechos de menores:
Trata de personas: La fiscalía sostiene que los padres de la menor facilitaron la relación con Morales a cambio de favores políticos y cargos públicos en 2015.
Estupro: Se investiga el vínculo con la joven, quien en ese entonces tenía 15 años. De esta relación habría nacido una hija, cuyo certificado de nacimiento vincula al exmandatario.
Rebeldía judicial: Morales ha ignorado sistemáticamente las citaciones para declarar, lo que facultó la emisión de la orden de aprehensión que hoy moviliza a la policía.
La captura de Morales presenta un desafío logístico y social sin precedentes. El expresidente se encuentra en el Trópico de Cochabamba, una zona donde los sindicatos de cocaleros ejercen un control territorial casi total:
Vigilias Permanentes: Grupos de seguidores han establecido cercos de protección alrededor del líder para evitar cualquier incursión policial.
Amenaza de Bloqueos: Los sindicatos han advertido que el arresto de Morales gatillará un bloqueo nacional de carreteras, lo que podría desabastecer las principales ciudades del país.
Inteligencia Policial: El comandante Russo ha señalado que la detención se hará "en el momento oportuno" para evitar que se convierta en un enfrentamiento sangriento con consecuencias colaterales.
Organismos internacionales y de derechos humanos observan el proceso con cautela. Mientras el entorno de Morales acusa un intento de proscripción electoral, las organizaciones de protección a la infancia exigen que el foco se mantenga en la protección de la presunta víctima y la transparencia del proceso judicial, evitando que el peso político del acusado interfiera en la búsqueda de la verdad.