No era una tarea sencilla. Entrar al escenario de la Quinta Vergara minutos después de que Pet Shop Boys dictara una cátedra de vanguardia electrónica parecía una misión destinada al sacrificio. Sin embargo, Rodrigo Villegas demostró anoche que su conexión con el público chileno trasciende las modas. Con una rutina cimentada en la nostalgia ochentera, la observación de la vida de pareja y una honestidad brutal sobre su aspecto físico, el comediante no solo mantuvo la energía del anfiteatro, sino que se alzó con las Gaviotas de Plata y Oro en su tercera y más emotiva presentación en el certamen.
Apareciendo en escena al ritmo de "Born to be Alive", Villegas leyó perfectamente el target de la noche: un público adulto que venía de bailar con Neil Tennant y que estaba ávido de referentes de su propia infancia. Desde los Thundercats hasta las penurias de un "no deportista" en el gimnasio, el ex Morandé con Compañía utilizó el humor cotidiano como un puente para unir generaciones, logrando carcajadas inmediatas al compararse con el icónico Jabba de Star Wars tras un fallido intento de depilación corporal.
Villegas no buscó reinventar la comedia, sino perfeccionar la fórmula que lo ha hecho triunfar en 2017 y 2023. Estos fueron los ejes de su presentación:
La Nostalgia como Escudo: El uso de visuales de dibujos animados antiguos y clásicos de Luis Miguel conectó con la fibra emocional de la audiencia "ochentera".
Humor "Físico" y Empatía: Sus relatos sobre las estrías, la "hermandad de los gorditos" en el gimnasio y la lucha contra los estándares de belleza generaron una identificación masiva.
Choque Generacional: Uno de los puntos más altos fue su relato sobre la convivencia con el género urbano, bromeando sobre su desconocimiento de artistas como El Jordan 23 y lo explícito de las letras actuales frente a la música de su época.
El Regreso de los Clásicos: La aparición de Claudio Moreno para revivir a los Blondon Boys fue el broche de oro para una rutina que no dio tregua.