En una nueva escalada de tensión retórica y mediática, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su plataforma Truth Social para desmentir los reportes de prensa que sugerían una división entre la Casa Blanca y el Pentágono. El mandatario calificó como "100% falsas" las informaciones que atribuían al General Daniel Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dudas o reparos sobre una intervención militar en Irán. Según Trump, aunque nadie desea un conflicto, la evaluación del alto mando es contundente: si se da la orden de ataque, la operación resultaría en una victoria sencilla para las fuerzas estadounidenses.
Las declaraciones del mandatario buscan neutralizar las filtraciones que indicaban que el General Caine habría advertido sobre los riesgos de una guerra prolongada y el costo en vidas humanas. Trump fue enfático en señalar que el general es "un gran luchador" que solo sabe ganar, recordando el éxito de la Operación Martillo de Medianoche en junio de 2025. Al mismo tiempo, el presidente reafirmó su autoridad constitucional como Comandante en Jefe, dejando claro que, aunque prefiere un acuerdo diplomático, la opción militar sigue sobre la mesa con plena confianza en su efectividad.
El mensaje de Trump en redes sociales se estructuró bajo tres pilares fundamentales para proyectar unidad y fuerza:
Negación de reparos militares: Desmintió que Caine esté en contra de una escalada, asegurando que el general está listo para ejecutar cualquier orden que reciba.
Confianza en la superioridad bélica: Citó la opinión de Caine respecto a que un conflicto contra Irán se ganaría "fácilmente", minimizando las advertencias de los medios sobre una guerra de desgaste.
El precedente de 2025: Recordó la destrucción de instalaciones nucleares iraníes mediante bombarderos B-2 en la Operación Martillo de Medianoche, operación liderada por el propio Caine.
El presidente utilizó este hito militar reciente para validar la capacidad del General Caine y la efectividad de los ataques de precisión de la Fuerza Aérea de EE. UU.
A pesar del tono beligerante, el presidente Trump mantuvo una pequeña ventana abierta para la negociación, aunque cargada de advertencias para el régimen de Teherán:
"Preferiría llegar a un acuerdo a no hacerlo, pero si no lo conseguimos, será un día muy malo para ese país y, muy tristemente, para su gente", sentenció el mandatario, reconociendo al pueblo iraní como "grande y estupendo".
Esta dualidad busca presionar a las autoridades iraníes hacia una salida diplomática que favorezca los intereses de Washington, utilizando la amenaza de una intervención militar —supuestamente respaldada por la confianza del alto mando— como principal herramienta de coacción.