El escenario político en el Caribe ha alcanzado un punto de ebullición. Este jueves, el Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que la isla se encuentra preparada para enfrentar una eventual agresión militar por parte de Estados Unidos. Las declaraciones fueron emitidas durante el discurso conmemorativo del 65º aniversario de la victoria en Bahía de Cochinos, frente a una multitud congregada en el centro de La Habana.
“El momento es sumamente desafiante y nos convoca a estar listos para enfrentar serias amenazas. No queremos la guerra, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, sentenció el jefe de Estado, evocando la derrota de la brigada de anticastristas financiada por la CIA en abril de 1961.
La retórica de La Habana se da en un contexto de vulnerabilidad económica extrema. Tras el reciente derrocamiento de su principal aliado, Nicolás Maduro, Washington ha intensificado la presión sobre la isla, bloqueando por completo el suministro de hidrocarburos desde el pasado mes de enero.
Ante esta situación, Díaz-Canel rechazó las críticas internacionales que califican a la gestión actual como deficiente. “Se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica: la de Cuba como Estado fallido. Cuba no es un Estado fallido, es un Estado cercado”, afirmó el mandatario, subrayando que la crisis de desabastecimiento es una consecuencia directa del asedio económico estadounidense.
A pesar del complejo panorama, el sucesor de los Castro fue enfático en mantener la línea política de la isla. Reafirmó el carácter irrevocable del socialismo cubano, asegurando que la revolución se mantiene firme "en las propias narices" de su poderoso vecino del norte.
La conmemoración de Bahía de Cochinos sirve así como un símbolo de resistencia para el gobierno cubano, en un momento donde la falta de combustible y la caída de sus aliados estratégicos en la región han puesto a la economía isleña en su situación más crítica de las últimas décadas.