El puerto de Tenerife se convirtió en una zona de exclusión sanitaria. Los pasajeros españoles fueron los primeros en descender, siendo trasladados de inmediato a un hospital militar en Madrid. Simultáneamente, un vuelo con ciudadanos franceses aterrizó en París, donde el primer ministro Sebastien Lecornu confirmó que uno de los viajeros ya presenta síntomas, obligando al aislamiento total del grupo.
Llamado a la calma: "Esto no es otro Covid"
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien supervisa la operación en terreno junto a ministros españoles, fue enfático en desestimar el pánico colectivo:
Riesgo bajo: El hantavirus se transmite principalmente por contacto con residuos de roedores.
Transmisión humana: Aunque la variante "Andes" puede transmitirse entre personas, la OMS asegura que estos casos son extremadamente raros.
Mensaje oficial: "No deberían tener miedo y no deberían entrar en pánico", reiteró Tedros.
Protocolos de repatriación
Para minimizar cualquier riesgo, el proceso de desembarque incluyó:
Equipos de protección: Uso de trajes para materiales peligrosos (hazmat) y respiradores para personal y pasajeros.
Restricción de equipaje: Solo se permitió bajar una bolsa pequeña con artículos esenciales y documentos; el resto del equipaje quedó en el buque.
Control en destino: La epidemióloga de la OMS, Maria van Kerkhove, recomendó a los países receptores realizar monitoreos de salud diarios, ya sea en instalaciones especializadas o en domicilio.
Destino final del MV Hondius
Mientras la mayoría de los pasajeros vuela de regreso, el cuerpo de una mujer fallecida a bordo y parte de la tripulación permanecen en la nave. La compañía Oceanwide Expeditions informó que el crucero navegará durante cinco días hacia Rotterdam, Holanda, puerto donde se llevará a cabo una desinfección total y profunda de la estructura antes de retomar cualquier actividad.