El patio de comidas de Zona Franca recuperó ayer una mística que muchos magallánicos no veían desde la década de los 80. Entre las 11:00 y las 13:30 horas, el recinto se llenó de coleccionistas que, con lista en mano, buscaban esa "lámina difícil" para completar el álbum del Mundial 2026. La heterogeneidad de los asistentes fue la nota alta de la jornada, demostrando que el coleccionismo trasciende generaciones.
WhatsApp: El aliado de los coleccionistas
A diferencia de los intercambios de antaño, la tecnología ha modernizado la logística. Grupos de WhatsApp permitieron que los aficionados llegaran a la cita con acuerdos previos y "fichajes" cerrados. Un ejemplo de esta conectividad global fue el caso de una coleccionista que viajó desde Viña del Mar, portando un lote de 70 láminas exclusivas para intercambiar con los fanáticos puntarenenses, rompiendo así las barreras geográficas de la zona extrema.
Sociabilización y familia
Para los padres, la actividad ha resultado ser una excelente herramienta pedagógica y social. Héctor Alvarado, quien acompañó a sus hijos Felipe y Matías, destacó el valor de estos encuentros fuera de las pantallas: "Es muy bueno porque los chicos se entretienen, comparten, conocen gente y, sobre todo, ayuda a ir aumentando su número de láminas". El ambiente familiar permitió que los niños no solo obtuvieran los cromos de sus ídolos, sino que también practicaran habilidades de negociación y comunicación.
Debido al éxito de esta primera convocatoria masiva, los organizadores y la administración de Zona Franca confirmaron que el espacio de intercambio se mantendrá abierto durante los próximos domingos, en el mismo horario y lugar. Se espera que, a medida que se acerque el pitazo inicial de la Copa del Mundo en junio, la afluencia de público aumente, consolidando a la Región de Magallanes como un bastión de la cultura futbolera, incluso sin representación nacional en la cancha.