La oficina de Teatinos 220 ha sido el búnker donde Martín Arrau ha trabajado contra reloj. Tras la crisis que costó el puesto a su antecesora por la ausencia de una planificación concreta, el Ejecutivo presenta hoy una estructura de siete ejes estratégicos:
Combate al crimen organizado.
Recuperación territorial.
Prevención integral del delito.
Fortalecimiento de Carabineros y PDI.
Análisis criminal avanzado.
Coordinación con municipios.
Nuevos desafíos ministeriales.
Aunque estos puntos ya tenían avances en la gestión anterior, la figura de Arrau busca dotarlos de la operatividad que la oposición y sectores de su propia coalición, como Evelyn Matthei, demandaban con urgencia. El biministro vocero, Claudio Alvarado, confirmó que el plan establecerá "metas, procedimientos y plazos" rigurosos.
Más allá de las patrullas y la inteligencia, el gobierno de Kast busca un nuevo aire político. El rediseño comunicacional pretende dejar atrás la fase de "marcha blanca" para entrar en un ciclo de consolidación. El cambio de eslogan a "Chile cuenta con todos" sugiere una invitación a la unidad nacional, intentando aplacar las críticas que apuntan a que los recientes ajustes ministeriales son insuficientes para construir un relato sólido.
El contexto para este lanzamiento es desafiante. La última encuesta Criteria revela que, si bien la seguridad es la prioridad para el 30% de la población, el optimismo se ha desplomado: el 41% cree que la situación empeorará, un contraste brutal frente al 52% que esperaba mejoras al inicio del mandato. Por su parte, Cadem sitúa la aprobación presidencial en un 41%, un punto más que la medición anterior, pero con una desaprobación que se mantiene estancada en el 55%.
Finalmente, la agenda de seguridad tendrá un brazo internacional esta misma semana. El canciller Francisco Pérez Mackenna liderará el 28 de mayo una cumbre regional en Santiago con autoridades de Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú, buscando establecer un plan conjunto contra el delito transnacional y el fortalecimiento de las fronteras, un hito que el gobierno espera capitalizar como un triunfo en su política de control territorial.