El invierno austral ha golpeado con fuerza la provincia de Última Esperanza, obligando a las autoridades a tomar medidas drásticas para proteger la vida humana. La CONAF determinó la clausura temporal del circuito “W”, la ruta de trekking más popular del Parque Nacional Torres del Paine, durante el bimestre de junio y julio. La medida responde a la imposibilidad de garantizar la seguridad en los senderos, sumado a la suspensión de operaciones de la concesionaria Vértice Patagonia, que provee servicios logísticos y de refugio esenciales en la ruta.
Un clima implacable
El anuncio llega tras semanas de intensas heladas y "tormentas blancas" que han cubierto de nieve y hielo los sectores más expuestos del macizo. Con ráfagas que superan los 100 km/h, el riesgo de hipotermia y accidentes por caídas aumenta exponencialmente. Además, la acumulación de nieve dificulta cualquier operativo de rescate, reduciendo las ventanas de evacuación aérea o terrestre en caso de emergencia.
Restricciones en navegación y conectividad
La conectividad interior del parque también se verá alterada. CONAF informó la suspensión de los cruces regulares en los lagos Pehoé y Grey. Si bien la embarcación Grey III mantendrá sus itinerarios para observar el glaciar, no realizará paradas en el sector del Refugio Grey, dejando este punto neurálgico del circuito "W" fuera de operación para senderistas.
La excepción: Base Torres
Pese al cierre masivo, no todo el parque estará inaccesible. El tramo hacia el Mirador Base Torres permanecerá habilitado, pero bajo protocolos de seguridad invernal extremadamente rigurosos:
Guías Obligatorios: Solo se permite el ascenso con guías especializados y acreditados.
Equipamiento: Es obligatorio el uso de crampones, piolets y ropa técnica de alta montaña.
Monitoreo: El acceso está sujeto a las condiciones diarias evaluadas por los guardaparques en la zona de Laguna Amarga.
Desde el organismo forestal recalcaron que el objetivo es evitar situaciones de aislamiento y accidentes que han afectado a turistas en temporadas pasadas. El parque seguirá recibiendo visitantes en sus zonas vehiculares y miradores accesibles, pero la montaña, en su versión más cruda, quedará reservada únicamente para quienes cuenten con el respaldo técnico y profesional necesario para enfrentar la dureza de la Patagonia austral.