El senador Alejandro Kusanovic ha pasado de ser un colaborador estratégico en la conformación del gabinete a convertirse en el "dolor de cabeza" regional del Gobierno. En declaraciones a EmolTV, el parlamentario reveló el origen de su distanciamiento: una supuesta negociación del Ejecutivo con sectores de izquierda para bajar a un candidato magallánico que ya había sido acordado con el propio Presidente Kast. "No se puede construir un futuro a costa de traicionar a los suyos", fustigó el legislador.
Las condiciones del "perdón"
Kusanovic no solo pide explicaciones, sino que ha elevado el costo de su voto a niveles de reparación política y económica. Sus exigencias para volver a la mesa de negociación incluyen:
Disculpas públicas: El senador exige que el Gobierno admita el error en la gestión de nombramientos.
IVA Diferenciado: Un proyecto de ley que establezca un impuesto menor para alimentos de primera necesidad en la Región de Magallanes.
Modernización de la Zona Franca: Avances legislativos específicos para potenciar el recinto franco de Punta Arenas.
Proyectos de Ley: El patrocinio del Ejecutivo a una cartera de iniciativas regionales presentadas por su oficina.
"Va a costar el doble"
La advertencia del senador es clara: el Gobierno ya no cuenta con su lealtad por defecto. Ante la falta de contacto por parte del ministro del Interior —pese a las promesas de diálogo—, Kusanovic envió un mensaje directo a La Moneda: "Va a costar el doble de lo que le negociaron a los demás. Si es así, bien; si no, no van a tener mi voto nomás".
Para el legislador, la presión de sus electores en el sur es el motor de su intransigencia. Según relató, la comunidad le recrimina no haber conseguido beneficios tangibles para la zona a pesar de su cercanía inicial con el Presidente. Con esta ofensiva, Kusanovic busca revertir esa percepción y asegurar que Magallanes no quede "excluida" de la Megarreforma nacional que se tramita en el Congreso.