Colombia vivió una jornada electoral histórica que reconfiguró por completo su tablero político. Con el proceso de escrutinio prácticamente cerrado por la Registraduría Nacional, se confirmó que el abogado y líder de ultraderecha Abelardo de la Espriella y el actual senador de izquierda Iván Cepeda definirán quién será el próximo inquilino de la Casa de Nariño en una segunda vuelta programada para el 21 de junio.
Los resultados oficiales consolidaron una polarización matemática. De la Espriella, bajo el alero de su movimiento Defensores de la Patria, capitalizó el descontento opositor alcanzando 10.286.961 votos (43,70%). En tanto, Cepeda —abanderado del Pacto Histórico, la coalición del actual mandatario Gustavo Petro— resistió en las urnas y se quedó con el segundo boleto al balotaje con 9.643.793 sufragios (40,93%).
La gran sorpresa y derrotada de la jornada fue la senadora Paloma Valencia. Pese a que los últimos sondeos previos le asignaban una base de apoyo cercana al 12%, la candidata de la derecha tradicional solo capturó un 6% de las preferencias generales. La cifra encendió las alarmas en su comando, ya que ni siquiera logró replicar los 3,2 millones de votos que había obtenido el pasado 8 de marzo durante la consulta interpartidista.
Sin embargo, Valencia no tardó en mover sus piezas de cara a junio: a las pocas horas de confirmarse la tendencia, anunció públicamente que entregará todo su respaldo a Abelardo de la Espriella para frenar la continuidad del proyecto del Pacto Histórico.
El estudio de los votos también ratificó el complejo momento que atraviesan las fuerzas moderadas en el país cafetero:
Sergio Fajardo: El exgobernador y representante de la coalición de centro Dignidad & Compromiso quedó relegado al cuarto lugar con 992.510 votos (4,26%).
Claudia López: La exalcaldesa de Bogotá cerró la tabla de los candidatos principales en la quinta posición, logrando apenas 221.058 votos, equivalentes al 0,94% del padrón electoral.
Con estos números sobre la mesa, la campaña presidencial de cara al 21 de junio se proyecta de pronóstico reservado, donde los votos del centro y los abstencionistas serán la llave maestra para definir el rumbo de Colombia.