Un nuevo y complejo capítulo de tensión diplomática se abrió en el Atlántico Sur. El Gobierno de Argentina, encabezado por el presidente Javier Milei, presentó una protesta formal ante el Reino Unido por los movimientos del buque militar HMS Medway, perteneciente a la Royal Navy, el cual transitó por aguas que el país vecino reclama como su jurisdicción.
La controversia se originó luego de que la embarcación británica zarpara el pasado 4 de julio desde las Islas Malvinas con rumbo al Estrecho de Magallanes, recalando finalmente en el muelle de la ciudad de Punta Arenas para realizar tareas logísticas y de reaprovisionamiento.
A través de un duro comunicado oficial, la Cancillería argentina detalló que, por instrucción directa del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, el pasado 13 de julio se hizo entrega de una nota formal de queja a la Embajada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en Buenos Aires.
En el documento diplomático, la administración de Milei expresó su "más enérgico rechazo" a la ruta trazada por el HMS Medway, calificando a la nave como "ilegalmente destacada" en el archipiélago. Según Buenos Aires, el tránsito por el Mar Territorial argentino no fue debidamente notificado, lo que constituye una infracción directa a los compromisos de confianza militar suscritos en la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991.
“El Gobierno argentino rechaza con firmeza esta incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina, que se suma a una política sostenida de actos unilaterales incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas y con el deber de ambas partes de abstenerse de alterar la situación mientras la disputa de soberanía permanezca pendiente de solución”, esgrimió la Cancillería trasandina.
El texto oficial argentino concluye advirtiendo que este tipo de movimientos inconsultos profundizan las tensiones en el Atlántico Sur y obstaculizan los esfuerzos por lograr una salida pacífica, reafirmando que: "Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas".
La controversia escaló debido a las versiones contrapuestas que manejan ambos gobiernos respecto a los protocolos de aviso:
La versión británica: Desde la diplomacia del Reino Unido sostienen tajantemente que sí existió una comunicación previa sobre los movimientos y la ruta que realizaría el buque militar hacia territorio chileno.
La versión argentina: Las autoridades trasandinas —incluyendo a Cancillería, el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto (EMCO)— niegan haber recibido un aviso en tiempo y forma. Argumentan que solo existió una comunicación "informal" que carece de validez técnica y diplomática.
Este delicado impasse diplomático se produce en una semana de alta efervescencia nacionalista, marcada por el triunfo de la selección de Argentina por 2 a 1 sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial de Fútbol 2026. Dicho encuentro terminó en polémica luego de que el plantel sudamericano desplegara una bandera con el mensaje "Las Malvinas son argentinas" sobre el césped de Atlanta, lo que motivó quejas desde Londres.
Respecto a este flanco deportivo, la FIFA determinó en las últimas horas que no aplicará ninguna sanción deportiva contra los jugadores de la "Scaloneta". Si bien el organismo rector del fútbol abrirá un expediente disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que se traducirá en una severa multa económica, figuras clave como Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez quedaron plenamente habilitados para disputar la gran final de la Copa del Mundo este domingo ante la selección de España.