El Ministerio del Interior de España actualizó este sábado el trágico balance de la crisis migratoria desatada en la frontera con Marruecos, confirmando que la cifra de personas fallecidas ascendió a 67. La mayoría de las víctimas sucumbió por ahogamiento o en el contexto de estampidas registradas mientras intentaban bordear a nado el rompeolas fronterizo.
Ante la magnitud de la emergencia, efectivos de la Guardia Civil y unidades de rescate marítimo continúan desplegados en las inmediaciones del espigón del Tarajal para el rastreo y recuperación de cadáveres. De forma paralela, el Ejecutivo español dispuso la instalación urgente de una barrera de contención de 500 metros a lo largo del rompeolas —con un metro de profundidad submarina y 50 centímetros sobre la superficie del agua— orientada a bloquear el cruce por vía marítima.
Asimismo, durante la jornada del sábado, contingentes militares desplegados en la costa escoltaron de regreso a territorio marroquí a grupos de migrantes que lograron alcanzar la playa del Tarajal a nado.
De acuerdo con el balance entregado por Madrid, aproximadamente 48.000 de los casi 50.000 migrantes que irrumpieron en el enclave norafricano durante las últimas 48 horas ya fueron retornados a Marruecos. No obstante, las evaluaciones sobre el estado actual de la ciudad autónoma exhiben marcadas diferencias entre las autoridades locales y centrales.
Por un lado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostuvo durante su visita a la zona que la situación de emergencia se encuentra encauzada:
"En menos de 48 horas, la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver y la normalidad se está alcanzando", declaró el ministro Grande-Marlaska.
Sin embargo, el alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, matizó dicho diagnóstico, advirtiendo que la vida cotidiana de los 84.000 residentes aún se mantiene bajo una tensa calma:
"La vida en esta ciudad se ha visto alterada a raíz del incidente fronterizo. El regreso de la gente ha comenzado satisfactoriamente, pero el proceso debe completarse. La ciudad aún no ha recuperado la normalidad".
En el plano político internacional, la crisis generó fisuras dentro de la Unión Europea. Tras la decisión unilateral de Italia de suspender el tratado de libre circulación Schengen con España, el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, envió una misiva a los líderes comunitarios. En el texto, Sánchez tildó la postura de ciertos países miembros como "egoísta", rechazando acciones motivadas por prejuicios o intereses políticos y recordando que las entradas irregulares en naciones como Italia duplican estadísticamente las registradas en España.