Un
movido primer semestre tuvo el mercado de autos de segunda mano donde
después de un complejo inicio del 2020, marcado por la pandemia y la
incertidumbre económica, muestra signos de estabilización. Si en 2018 en
el mercado se vendían dos unidades por cada vehículo nuevo, en 2021
esta proporción llegó a casi duplicarse, según los datos de la Cámara
Nacional de Comercio Automotriz de Chile (Cavem)
La
necesidad de las personas de adquirir un vehículo para evitar el uso
del transporte público, la mayor liquidez por los retiros de la AFP y la
generación de empleos a través de apps de movilización o delivery ha
generado una sobre demanda en el sector. Asimismo, han cobrado mayor
importancia las plataformas de comercio online a la hora de escoger un
automóvil, algo que para muchos es la segunda compra más relevante
después de la vivienda.
Si
bien se comienza a normalizar el stock de 0 km con la entrada de
alrededor de 30 y 40 mil vehículos mensuales al país –cifras muy
parecidas a las que conocíamos prepandemia- aún en gran parte de las
automotoras es necesario reservar un automóvil nuevo con un par de meses
de anticipación. De esta manera, los autos usados siguen teniendo la
delantera con una mayor oferta, respecto a modelos y marcas disponibles,
y con precios más competitivos.
Una
variable que en Macal.cl hemos analizado es el impacto de los
desconfinamientos, donde vemos que en Canadá, España, Alemania y
en Chile, por ejemplo, con el término de las restricciones aumenta la
demanda, así como fuertemente los precios de los automóviles.
Lo
anterior, se vio marcado en marzo del 2020, cuando comenzaron las
cuarentenas y se dio una baja en las ventas de más del 50% por al menos
un par de meses, pero cuando se aliviaron las cuarentenas, las ventas se
reactivaron, mostrando un boom de los precios, incluso un 40% más,
debido a que disminuyó el stock de autos nuevos. Esto, principalmente
por las dificultades en su fabricación e importación en todo el mundo.
Es así, como
la primera parte del año nos marcará la pauta para lo que queda, donde
proyectamos que se mantenga una alta demanda del segmento de usados,
pero normalizando sus precios en un 10% o 20% menos.