50 años: lejos del diálogo

Memoria.
Democracia. Futuro. Esos eran los conceptos claves del relato que pensó
construir el Gobierno para conmemorar los 50 años del golpe de Estado.
Un espacio bien intencionado, que en su origen lleva a la reflexión y al
acercamiento de posiciones para un contexto básico: no hay futuro sin
democracia y para una buena democracia, hay que tener memoria y aprender
de la historia, porque así vamos constituyendo un fortalecimiento de la
cultura del nunca más.

Provoca
incertidumbre que en una fecha tan relevante como los 50 años del
golpe, y faltando solo dos meses, se convoque a tanta polarización.
Lamentablemente los políticos de izquierda y de la derecha no quieren
empalmar con el sentido o espacio de reflexión a lo que nos tiene que
llevar la fecha. Y por lo que se ve y proyecta, no hay ningún interés de
empalmar en su discurso los conceptos de memoria, democracia y futuro.

La
cancelación por parte del Partido Comunista a Patricio Fernández (ex
coordinador de los 50 años) provocó que, en la Derecha, algunos no
tuvieran problemas en reencontrarse con Pinochet, destacando la figura
del dictador, olvidándose de los Derechos Humanos y otros, como un
diputado UDI de 44 años, señalara que, para él, el golpe estuvo más que
justificado.

Por
el otro lado, en la izquierda hay un ánimo revanchista, provocador, de
cancelar a quien se acerque a hablar sobre las razones que llevaron al
golpe, configurando ellos, una especie de sectarismo de la verdad,
insultando al otro, y cancelando la libertad de opinión, sobre un hecho,
que objetivamente, es completamente abierto a debatir.

Quiero
seguir insistiendo en que las nuevas generaciones que tuvimos el
privilegio de nacer en democracia debemos aprender de la historia,
manteniendo el máximo respeto y el duelo por verdad y justicia que se
merecen los familiares de las víctimas del dictador. Sería positivo en
una sociedad que avanza llegar a distintos consensos para mirar el
futuro y no repetir los errores y horrores. El primero, un golpe de
Estado nunca puede ser justificado. El del 73 se condena y no se
justifica, seas de izquierda y derecha, porque es un fracaso de la
democracia. El segundo, no hay espacio para avalar lo que el golpe
provocó: una violación sistemática de los Derechos Humanos por parte de
una dictadura. Y tercero, preguntarse qué contexto, historia, sucesos
llevaron al Golpe de Estado. Para dejar de mitificar lo que fue la UP. Y
este es un mensaje bien importante para la izquierda fanática de la
cancelación: buscar o identificar causas, no significa justificación de
un hecho, menos de un golpe o quiebre de la democracia. Identificar
causas es un camino para aprender y no cometer errores.

Para
cerrar, quiero citar al propio Pato Fernández, renunciado coordinador,
sobre una intención de verdadero sentido de los 50 años del golpe: sería
un gran homenaje a la democracia que recuperamos y que esperamos
cuidar, poder escucharnos sin insultos, debatir sin caricaturizar ni
anular al otro y no confundir el disenso con la enemistad. Vale la pena
intentarlo.

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