8 de marzo, mujeres y una nueva conmemoración

Para
nadie es un secreto la brecha de desigualdad que, históricamente, ha
existido entre el hombre y la mujer. Desde el acceso al trabajo, la
valorización o remuneración del tiempo invertido en asuntos de cuidado,
la garantización de derechos como la salud, educación, o incluso en
asegurar espacios libres violencia. Ante lo anterior, el Gobierno del
Presidente Gabriel Boric reconoce que hay mucho por hacer y tiene claras
convicciones en cómo enfrentarlo.

Cada
8 de marzo nos obliga a revisar cómo derribamos las brechas de género y
de qué forma, culturalmente, somos capaces de avanzar en una sociedad
que evidencia el rol fundamental de la mujer. En ello, y más allá de lo
mucho que queda por lograr, este Gobierno tiene buenas noticias que
entregar. En primer lugar, hace pocos días se aprobó la Ley Integral
para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género contra las
mujeres, el Gobierno lo puso entre sus prioridades legislativas e
incorporó relevantes indicaciones que permiten entender y abordar la
violencia en sus diferentes formas.

En
segundo lugar, el pago efectivo de las deudas de pensiones, o mejor
conocida como la “Ley Papito Corazón”, que aborda la violencia económica
que viven miles de mujeres en Chile y el abandono parental que afecta a
sus hijas e hijos. Como Gobierno se ha tenido la convicción de que la
institucionalidad se ponga a disposición de esta ley, implementando un
Registro Nacional de Deudores y el mecanismo de pago creado por la ley
de responsabilidad parental. Al mes de febrero de 2024 se habían cobrado
más de 162 mil millones de pesos en deudas.

En
tercer lugar, la ley de reparación de víctimas de femicidio, que
reconoce por parte del Estado las graves consecuencias que este tipo de
violencia tiene en la vida de las víctimas y su vínculo con la salud
mental de mujeres y adolescentes. En cuarto lugar, también vale la pena
mencionar las reformas para la conciliación de la vida personal,
familiar y laboral, promovida a través del Ministerio del Trabajo y que
consideran acciones que impulsan la corresponsabilidad familiar y social
de los cuidados, labor que asumen principalmente las mujeres. Además de
lo anterior, también es fundamental dar cuenta de la Ley Karin, la
cual, promulgada hace unos meses, combate el acoso sexual, laboral y
violencia en el trabajo.

Si
bien como Gobierno, consideramos que existen estos y otros avances que
relevar, es central tener en consideración que aún queda un largo camino
para hablar de un país que trate de forma igualitaria a las mujeres.
Tal como lo señaló este viernes de conmemoración, la Ministra Orellana,
“el camino hacia el progreso no es lineal y muchas veces aquello que
creíamos seguro desaparece”.

En
consideración de esto último, me permito una reflexión. Estos avances
deben generar más, nuevas y mejores políticas para las mujeres y jamás, a
pesar de que algunos sectores políticos no estén de acuerdo, un
retroceso. Un último ejemplo: La reforma de pensiones que propone
nuestro Gobierno posee componentes relacionados a esta materia, porque
las mujeres al tener menores posibilidades de acceso al mercado laboral y
al ser quienes, lamentablemente, se hacen cargo, con altísima
frecuencia, de las labores de cuidado, tienen lagunas previsionales
mucho mayores que los hombres. En relación a esto, esperamos que los
parlamentarios de nuestra región estén del lado de la equidad de género y
promulguen una reforma de pensiones que tenga en consideración esta
evidente brecha. En el caso del Gobierno, sepan que buscamos dejar un
país que proteja a las mujeres con en espacios libres de violencia.
Esperamos que todos los sectores estén de acuerdo.

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